2009/11/22

Sultans of Swing (Dire Straits)

2009/11/16

Another Brick in the Wall (Pink Floyd)

2009/11/10

Vientos de Cambio

En lo alto de una loma que no hacía muchos meses había sido arrasada por un incendio, había brotado un joven esqueje de roble, un esqueje de la rama de un antiguo y sabio roble centenario. se hallaba triste y solitario en la cima ennegrecida por los restos del ollín del pasado mes; un roble joven pero frondoso, lleno de vida y hermoso. Este joven roble traía consigo el legado de la sapiencia de su antecesor aunque, por desgracia, parecía que ese saber habría de morir con él, pues a su alrededor no quedaba nadie con quien compartirlo ni con quien ampliarlo.

Este hermoso y joven roble, lleno de hojas verdes revosantes de vida, estaba lejos de cualquier robledal con quien poder charlar; demasiado lejos de su entorno natural. Las circunstancias de la vida parecían querer que su vacío se ampliara y su soledad le ahogara pues de entre las cenizas parecía no querer brotar nada y, donde nada brota, no se acerca animal ni ninguna otra forma de vida. Su soledad era infinita en aquel oscuro y desolador páramo.

Sus aun cortas raices estaban lo suficientemente enterradas en la tierra como para no poder desplazarse hacia un lugar donde su existencia pudiera valer para algo más que para estar. Solo. Astío. Sin utilidad alguna para nadie que le rodease, pues nadie lo hacía. No había vida y donde no hay vida no hay nada ni a nadie que enseñar. Su vocación le era tan inutil como inutiles le eran las raices que aunque le aportaban alimento no le dejaban escapar hacia delante, hacia un lugar donde encontrarse a sí. Raices que por semanas se enterraban y esparcían y más buscando nutrientes bajo la quemada tierra. Busqueda que le encarcelaba en unos barrotes de soledad.

Tras esos meses las verdes y vigorosas hojas, con tanta preocupación e impotencia como sentía nuestro roble, se habían convertido en ocres, marrones, amarillas y, sobre todo, déviles. Se le iban cayendo una a una. El joven roble veía llegar el fin de sus días. Hojas verdes que podían haber guarecido a pajaros, ardillas y gusanos, inutiles sele caían ahora. Bellotas que podían haber provisto de comida a esas mismas ardillas a hormigas y a marranos. Ese tronco que en algún momento pudiera haber dado sombra a transeuntes o cervatillas en estado. Ese tronco que ahora parecía aletargarse ante el frio que snetía en su interior. El vacío parecía consumirle por completo, pues el frio se apoderaba poco a poco de todo su ser.

Un frio glacial cual témpano de hielo terminó por dejarlo completamente sin hojas, cubierto de un manto blanco cortante cual guadaña en cuello ajeno. El roble exaló su último suspiro.

Pero el tiempo pone todo en su sitio. El frio del invierno fue calmandose dándole paso a la cálida y floreciente primavera. Las hojas del peredne árbol volvieron a brotar, sus ramas y tronco habían crecido. A su alrededor, las nieves en deshielo alejaban los rastros del negro pasado, dejando lugar,una vez más, a nuevas plantas y flores. Nuevos colores, nuevos olores, nuevas sensaciones... Los animales se acercaban a comerse las flores y matos de alrededor y llegaban hasta el roble. De esas hojas caidas, putrefactas había brotado el resto de las cosas que le rodeaban... de los frutos caidos que no habían servido de alimento a nadie, germinaban nuevos esquejes de jóvenes robles que podrían dar lugar a un nuevo robledal. Un robledal. Un deseo hecho realidad para nuestro roble.

Con las lágrimas derramadas regaremos las semillas que harán germinar algo más fuerte, más decidido y más sano... una nueva y diferente vida. Una vida util en sí misma.


2009/11/05

La era está pariendo un corazón (Silvio Rodriguez)

2009/10/21

y sus ojos expresaban una infinita tristeza...

La verdad es que la semana pasada ya pasé dos días especialmente horrorosos y los de ayer y hoy, no han sido para menos... Por primera vez dos lágrimas han recorrido mis mejillas al medio día por motivos de trabajo y, por primera vez también y que es mucho peor, he pensado que le ensartaba como un limaco a un niño. Lo cual me ha hecho plantearme muchisimas cosas, me tiene competamente embajonado animicamente (creo que lo arrastro en parte desde la semana anterior) y con muchas dudas respecto a todo. Le he llamado a mi madre para explicarle que hace dos semanas que no paso por allí, porque no soy capaz de mirar a mis abuelos y decirles que estoy bien cuando no lo estoy.

Hoy los profesores me han dicho al medio día que se me veía en la cara que no estaba bien y, sé yo que se me nota mucho cuando no estoy bien o cuando estoy enfermo, porque cambia mucho mi cara (sobre todo porque pierde toda su espresividad afable y sonriente). Y, lo que me han dicho, ha acrecentado mis dudas y mi bajón anímico. Lo cual me ha hecho volver a salir con una tensión y un malestar de la escuela considerable que es por lo que me he planteado lo de la baja por estres, depresión, o porqwue si sigo pudiera acabar venciendo la lucha la hijaputa de la hormona de la adrenalina... De hecho esta noche anterior no he dormido, con lo que a mi me suele afectar el no descansar bien en periodos de trabajo... y, aunque a la tarde me he tomado una tila doble, no s he dormido mejor esta noche... Estoy con una gran sensación de quemazón en el pecho, un quemazón que parece quemar algo que había en mi, produciendome una sensación de vacío que alcanza en momentos el vértigo... Es una soledad infinita y un vacío estructural.

Supongo que será el mismo vacío estructural que me hizo meterme a educador viendo el panorama y el que, en asquerosos momentos, te planteas si no sería mejor un curro de 9 a 5 sin ninguna representación ni preocupación social, sin tratr de cambiar nada, pero sin que nadie te pueda machacar animicamente tal y como me machaca la mierda de sistema educativo y el reflejo de éste en la clase. Porque, si bien es cierto, que yo he acabado llorando el día de hoy por una clase de animalidades asalvajadas de las que no sé si algun día alguien se ocupó; también es cierto que alguien permitió que eso sucediera y que mis alumnas son el resultado de esa dejadez social que permite que se creen guetos, escuelas marginales,etc. Sin ningún tipo de duda puedo asegurar que más de un alumno de mi clase no tardará mucho en entrar en la carcel con parientes suyos cercanos si no cambia mucho el modo de actuación de esa escuela, de los profesionales de 9 a 5 que hay ahí y del resto del sistema que permite todo lo que allí y en otros colegios está pasando.

Pero, sin ningún tipo de duda, tambien puedo asegurar que yo, mínima parte de esta sociedad, sin ayuda, no soy capaz de cambiar nada; lo cual, en vista de la poca ayuda que recibimos las personas implicadas, no sé si no es mejor guardar la salud y que se coman su mierda y hacer lo que mejor te enseña a hacer la sociedad: PASAR. Sobre todo porque no tengo ninguna gana de acabar ni esquizofrénico perdido ni en una carcel; y tal como están las cosas, muchas salidas no hay.

Y los políticos mientras que sigan discutiendo como anormales que no dejan de ser de los modelos lingüísticos en pro de Una Grande y Libre... Antes o después os va a saltar toda la mierda de guetificación que estais creando en pos de una idea absurda, en la boca. Entonces, ya no olerá mal, OS ESTAREIS COMIENDO VUESTRA PROPIA MIERDA! Ah, que ostias, que no. Si lo que pasa es que la mierda nos está estallando en la boca a los profesionales que vamos a trabajar a la escuela, nos traemos el trabajo a casa, dormimos en la cama pensando en el trabajo y, a la mañana siguiente, cambiamos el trabajo soñado, por el trabajo realizado en la escuela. Es cierto, ya se ocupan los politicos de hacer cambios de legislatura a legislatura, cada vez que cambi el partido en poder, para decir que lo que había iba mal poner otra cosa que no dista de la primera y así lvarse las manos. Mientras, el resto y las familias preocupadas, comemos mierda sin saber a quién tenemos que linchar...


2009/10/08

El Estuche - Aterciopelados (Colombia)

Fijate que casuañidad que despues de escribir ese cuento me pasa Selene esta canción que le recordó mi cuento...:D

2009/10/06

El Estuche con Gafas

En un mundo de estuches de moda, estuches rosas o azules, con grandes estrellas amarillas, flores de colores o personajes famosos; había un estuche con gafas de pasta y naranja en su totalidad, gafas nada modernas ni sugerentes, por cierto. Era un estuche del cual todos los demás estuches insistían en reírse. Para bien o para mal, al estuche naranja le había tocado vivir en un mundo azul y rosa con el que no se sentía identificado y del cual, mediante burlas por su color y su atuendo, quedaba un tanto excluido.

Todos los demás estuches llevaban diferentes bolis de colores llamativos y exóticos, bolis lilas, bolis turquesas... en fin, una amalgama interminable de bolis. También solían portar exultantes gomas de borrar con cucos dibujitos y formas variopintas aunque, por lo general, poco efectivas, pues no borraban nada de nada. Todos; bueno todos salvo nuestro estuche naranja que no llevaba más que dos bolis, una goma, un lápiz y un sacapuntas de lo más normalitos.

Claro, siendo así, tan diferente, no podía más que resultar gracioso a los ojos sin gafas de los demás estuches. Tangrafi ¿ Había mencionado que se llamaba así nuestro estuche naranja? Bueno, como os contaba: Tangrafi, o Tanfi para los amigos que no parecían abundarle, era un estuche singular en un mundo de estuches fashion. Un estuche sencillo por fuera, con lo necesario por dentro y con espacio suficiente para acoger todas las cosas útiles y necesarias, portadoras de nuevos conocimientos, que pudieran serle útiles en alguna etapa de su vida.

Sin embargo, Tanfi no era feliz porque, no vamos a engañarnos, sí que le preocupaba no tener apenas amigos y que, además, se rieran de él. Aunque, al mirar a su alrededor, tampoco tenía muy claro que quisiera ser amigo de aquellos chulescos estuches, ya que lo único que hacían era pasarse el día mirándose unos a otros y comparando las novedades que cada día portaban. Veía que se pasaban el día tan preocupados de llevar la última goma de borrar del mercado, o el boli con el color más extravagante para que los mirasen que apenas tenían tiempo para percibir la hermosura que les rodeaba, mucho más allá de sus propios colores y diseños. ¿Cómo iba a buscar amistad entre aquellos que, en vez de ayudarse entre ellos, estaban ensimismados en una continua competición?

Pero, un día, todo aquello cambió inesperadamente. Por el mundo de estuches pasó una persona que se dedicaba a la exploración de nuevos mundos y que necesitaba un estuche. Y, tras observar los que allí estaban, escogió al más útil de todos, aquel que podía acompañarle en sus expediciones llevando consigo estrictamente lo necesario, aquel que era capaz de observar con sus anteojos las cosas que ella pudiera no ver y que, además, tenía espacio para futuras cosas que pudiera necesitar meter. Tanfi, se vio embarcado así en una vida de continuas y sorprendentes aventuras. Mundos de descubrimiento y conocimiento: selvas, desiertos, discotecas y conciertos. Y allí donde esa persona le llevaba, además de aprender nuevas cosas, se encontraba con estuches de otras personas que con la que a él le llevaba, en diferentes sitios, coincidían. De este modo fue conociendo estuches de otras aventureras, de artistas, de sabios escritores y de entregados novelistas. Conoció estuches muy interesantes que le trasportaban a otros mundos sin necesidad de visitarlos, que le hacían reflexionar sobre las cosas que le rodeaban, estuches de diferentes colores, formas y aspectos, pero con un denominador común, eran estuches con mundo, estuches útiles e interesantes.

Tanfi pasó su vida viendo lugares y conociendo gente muy diversa, años intensos la verdad, pero como a todos nos pasa, el uso y el tiempo le fueron deteriorando hasta dejarlo descolorido y deshilachado, sin vista y casi sin espacio en su interior. Era el fin de sus tiempos y la persona que lo había transportado hasta ese entonces, decidió que era el momento de deshacerse de él.

Al llegar al vertedero, Tanfi, se encontró a algunos de los estuches con quienes había compartido sus primeros años de vida en el mundo de estuches; pintarrajeados por fuera y sin nada en su interior, pero aun así, decidió acercarse a donde ellos y preguntarles por el tiempo que habían pasado separados. Le resultó sorprendente la desoladora realidad que les había acompañado en un insulso mes de vida inútil a lo más, que le habían dado sus respectivos dueños. Resultó que aquellos estuches tan competitivos y tan poco competentes, habían sido abandonados en cuanto la moda de sus colores había pasado; habiéndose reducido, por tanto, a no más de uno o dos meses de vida. Una vida aburrida, rutinaria y carente de sentido en la que lo más entretenido de cada día era el momento en que alguien grafiteaba sus lomos. Una vida de desasosiego y estrés constante por ver quién tenía más, de quién poseía colores más extravagantes y por ver quién era el más observado.

Sin embargo, a Tanfi no le había preocupado si le veían o no y, no obstante, él sí que había visto muchos lugares y estuches. Nunca le había preocupado ni dado vergüenza con quién hablaba y, por eso, haciendo una retrospectiva en su vida, veía la cantidad de estuches, personas interesantes y ratos divertidos que había compartido. Pero sin llegar a contárselo a los demás estuches, con ese pensamiento terminó de llenar la minúscula cavidad que le quedaba, habiendo llegado así al culmen de su intensa vida y dejando su espacio a otros estuches.

2009/09/22

Yo no he sido... típica respuesta en primaria...

P - A ver, Sir. Scott W., salga usted a la pizarra y expliquenos mediante formulaciones matemáticas las unidades métricas que usamos para saber nuestro tamaño.

S.W - Profe, los deberes me los comió el perro y no he podido estudiarme las medidas...

P - Bueno, ¿a qué se debe que su perro tuviese tantísma hambre, acaso no lo alimentan? Bueno, no se preocupe; alguna otra compañera será capaz de explicarlo en el encerado. Veamos... Lady Ginebra, salga al encerado y expliquenoslo usted...

L.G - Profe, ¿era eso de mm, cm, dm, m, etc...?

P - ¡¡Joder!! que cruz... No, no y no. Esas son las medidas de distancia, yo he preguntado las de TA-MA-ÑO.

L.G - Yo, es que ayer tenía extraescolares, ingles, Karate y música a la tarde y no me ha dado tiempo...

P - ¿Cómo? y todo eso ¿en sólo 4 horas? Desde luego es impresionante la capacidad de hacer cosas que no sean de la escuela, estudios o, algo, que impliquen algo de responsabilidad educativa. En fin, no se preocupe; ¿Alguien ha hecho los deberes y ha repasado lo que teniamos para hoy?

- [...]

P - ¿Absolutamente nadie? No les de vergüenza salir al encerado y equivocarse que ala escuela venismoa a aprender.

H. Baileys (Al unísono) - Nosotras lo hemos hecho profe...

P - Muy bien, al menos las gemelitas no me han defraudado, salgan al encerado y expliquenlo...

H.B - Las unidades por las que medimos nuestro tamaño son los ml,cl,dl, l,... -RIIING -

p - Bueno, dejemos las matemáticas para el próximo día que se ha acabado la clase. Nos toca tutoría ahora, ¿verdad?

TC a la vez - Sí. ¿que vamos a hacer?

P - Hoy vamos a discutir de las compañías de los fines de semana y las consecuencias que tienen. Por ejemplo, Sr. Orujo, usted, los fines de semana ¿por dónde anda? y ¿con quién?

Sr.O - Bueno, depende, pero normalmente ando en bares con gente que bebe de poquitos a poquitos, no se crea que son alcoholicos, eh?

P - Pero anda en bares... con gente.

L.G - Yo también profe, pero nunca sola como Orujo. Yo siempre voy con mi hermano para que no me pase nada.

P - ¿Su hermano mayor?

L.G - Sí, ¿por qué?

P - No, no, por saber, pueden darse muchos problemas en los bares o fuera de ellos entre gente que bebe y podría tener usted problemas, mejor que este junto a su hermano.

S.W - Pues yo a veces salgo sólo y, algunas veces con mi hermana mayor.

P - Bueno, pues su hermana se hará responsable y le protegerá en caso de tener problemas. ¿No es así?

S.W - Pero profe, no entiendo qué problemas ve usted con que salgamos por bares con gente aunque sea en solitario, si nunca pasa nada...

P - Bueno, pues tú puede que no los veas, pero seguro que alguna otra persona de esta clase ya ha tenido algún altercado. ¿Hay alguna que nos quiera contar alguno?

S.W - Profe, me rayas mil con lo de la gente... que problema hay con la gente.

P - Señor Scott Whisky, haga el favor de no faltarme al respeto... al igual que Ginebra, Orujo, Baileys o Patxarán que hoy está muy cayado... han de tener cuidado porque cualquier día un juez de tres al cuarto los condenará por asalto, agresión o inducción a la agresión, por estar las personas agresoras bajo sus ebriagadores efectos...

Patxarán - ¡¡Pero si yo nunca me meto con nadie!! si acaso con dos hielos pero solo para bien de quien me toma...

P - Ya Patxarán, pero los jueces eso no lo ven y prefieren pensar que no son sus hijos los mal educados, sino que es tu culpa por haberte metido voluntariamente en la boca del desaprensivo agresor.

Patxarán - Es injusto.

P - Cierto. Pero de poco te servirá mientras la sociedad siga queriendo mirar para el otro lado y, al no querer culparse entre ellos, sigan echando la culpa a sustancias inanimadas que no hacen sino acentuar lo que las personas llevan dentro.

2009/09/17

Aprendiendo a Amar...

Nada hemos de inventar si pensamos que el amor, tanto a sentirlo como a hacerlo, nos enseñan desde la infancia. Que nos enseñan un modelo de amor que luego, podemos elegir, seguir o no. Nos enseñan a mirar, a gesticular, a qué decir en cada momento, a identificar sensaciones, a darles el preciso significado del amor, aunque pudiera ser que respondiese a otra circunstancia. El problema es que únicamente nos la enseñan como amor y, es obvio, que al amor, nos enseñan, como hemos de responderle, como hemos de asumirlo, lo que hemos de volcar en él, y un largo etcetera.

También cabe destacar que en el amor hay muchas cosas inventadas; todas esas que aprendemos, pero creo que hay muchas por inventar. Todas esas que nos sugiere la imaginación y nos prohibe la moral. La capacidad de inventiva de las personas es cuasi-infinita, siempre y cuando, antes, se hayan deshecho de todos los muros prejuciosos que la sociedad impone a nuestra imaginación, a nuestros pensamientos, a nuestras ideas descabelladas ¿Quién les cortó el bello y la belleza a nuestras ideas sino la sociedad? ¿Quién cometió ese ideocidio y por qué se lo permitimos?

Sabemos como hemos de mirar, como hemos movernos, tocar, incluso sabemos a qué huele el amor. Nos enseñan el amor como algo positivo, algo ideal, magnánime, algo que se basa en la reciprocidad, en la complicidad, en generosidad suprema. Pero, alguna vez nos paramos a pensar ¿si realmente somos tan dadivosas cuando estamos enamoradas? ¿Si es tan positivo o si hemos idealizado un sentimiento que nos conduce a otro destino diferente al que suponiamos que queriamos llegar? ¿Por qué se nos marca un destino al que llegar mediante el amor? ¿por qué la sociedad me dicta mis destinos?

Creo que debieramos reinventar el amor, aunque para ello primero debieramos reventar los cliches del amor y, para poder deshacernos de esos cliches y mentiras, debieramos poder tener otra perspectiva de ellos, habría que poder identificarlos. Desenmascarar, en definitiva, lo que pueden estar ocultandonos tras el idealizado concepto social del amor.

El amor nos llena de sensaciones y sentimientos que nos invaden y recorren, sensaciones que nos han enseñado a identificar de una manera concreta y de la que, en caso de que nos correspondan, sabemos el camino a seguir y, por supuesto, el lugar al que nos lleva, matices aparte, el sendero del amor. Hasta aquí de acuerdo. Pero, podemos negarnos a seguir el camino, podemos seguir el atajo de caperucita, pero ese también nos lo enseñaron, aunque como penumbra, como lúgubre y, como todo lo lúgubre y penumbroso, peligroso. Es decir, cualquier otro camino, en el bosque, en el desierto o en el sendero del amor (que unen ineludiblemente al de la vida), es peligroso e indeseable según el saber popular.

Si tan sencillo y bien señalizado está un camino, como es el del amor que, incluso quien se niega o dice no saber amar según sus experiencias, pueden identificar sin ningún problema en sus propias vidas e, incluso, en las de quienes les rodean; ¿no será que es un artificio de alguien o algo que quiere dirigir nuestros pasos a una fosa común de experminio? Desde luego, a mi me parece que el amor está demasiado mediatizado y dirigido para poder pensar que nos lleva a algún lugar paradisiaco. Incluso, quienes nos ofertan el paraiso como lugar de descanso, muchos esfuerzos hacen para limitar nuestros, de por sí, relajados andares, para dirigirlos hacia el lugar donde ellos quieren que acabemos. Y, desde luego, el amor no crea nuevo conocimiento. ¿Por qué entonces ha de ser un camino guiado?

¿Por qué nos hablan de una larga y tranquila vida? Suponemos, o supone todo el mundo, que cuantos más años vivamos mejor será para nosotras; se supone que cuanto más tranquila sea la vida, más habremos disfrutado de ella; y, se presupone, que cuanto más enamoradas estemos más tranquila (monótona, en mi opinión) y lóngeva (esclavizada para el cuidado de la otra persona y toda la progenie, en mi opinión) habrá de ser.

Desde luego, vivir más para dedicar todos esos años a mantener un sistema social de privilegios me parece estúpido. Que, por cierto, el enamorarse lleva ineludiblemente el seguir con ese sistema de privilegios, pues acrecentamos la relación de amor en detrimento de muchas relaciones sociales que teniamos hasta ese momento; ¿qué tiene eso de generoso o solidario? Y pensar que por enamorarse se va a vivir más y mejor, me parece de mentes abducidas. Mentes abducidas que tienen como meta de felicidad en esta vida el amor. Su esfuerzo diario está reservado al amor. Esfuerzo mental y físico que les resta tiempo de dedicarselo a sí mismas, al resto, a temas comunes, a modelos de vida diferenciados de los cliches sociales que nos invaden. No. Parece ser que es mejor esperar a enamorarse y dedicar toda tu entera vida a una única persona; parece que la gente no se da cuenta de la rica vida social que podía tener hasta el momento de enamorarse. Aunque cierto es que para una persona que nunca se ha despegado de los protectores brazos de sus progenitoras el enamorarse y salir de casa puede ser salvador, al igual que para un cura o una monja, pues eso les haría conocer algo más de mundo fuera de su lugar de retiro, y temer menos a lo de fuera, lo que, hasta ese momento, les era ageno, extraño.

Está claro que para la persona que realmente está viviendo con intensidad experiencias, casi de continuo, el amor, al menos tal y como nos lo hicieron aprender, es una traba, un bache en el camino de la intensa vida. Luego, si el cúmulo de experiencias o si una de ellas le llevase antes del "debido tiempo" a la tumba, es cosa de la persona que las ha vivido intensamente. Eso sí, nadie debiera decir que esa persona tuviese una aburrida vida. Y, cierto es que una vida aburrida es más larga, al igual que nuestra percepción momentanea del tiempo es infinita en los ratos que nos aburrimos. Pero, al final de la vida, si echamos un vistazo atrás ¿quién va a hacer repaso de los momentos de aburrimiento? Serán esas experiencias que nos dejaron exaustas, esas que nos mantuvieron en vilo, o sin aliento, o las que, tras ellas, dejaron un reguero de reflexión sobre lo acontecido: todas ellas serán el cúmulo de algo digno de llamarse vida. ¿por qué enamorarse, entonces, para el objetivo de confinamiento que viene siendo la tradición?

Es por todo esto que me parece que se puede, o se debiera al menos, analizar y reestablecer lo que el amor debiera repercutir en nuestra vida o cómo podriamos vivir el amor sin que se convirtiese en nuestro carcelero, en nuestra degradación personal o ¿acaso el hecho de formar una unidad convivencial basada en el amor puede realizarnos como personas? Bueno, supongo que dependerá de las expectativas o ambiciones de cada cual pero, por lo que yo conozco hasta ahora, las basadas en amor, suelen estar basadas a su vez en otros estamentos sociales de "realización personal", como el trabajo que nos venden como cúspide de esta en la vida social. Siendo, el amor, el complemento ideal en lo personal para la obtención social suprema del reconocimiento junto con éste.

2009/09/10

AMALUR

Algunas veces, la velocidad, es relativa; varía, no tanto, dependiendo de quién se mueve sino de quién observe el movimiento. Varía, de igual modo, dependiendo de quién hable y de con quién hable... En un texto, recopilación indiscutible de lo que ha acontecido, de lo que acontecerá y de otras cosas que no tienen porque suceder nunca, dependiendo cómo escribamos, dependiendo de qué recursos literarios, cuantas descripciones, comas, puntos o puntos y comas utilicemos, varía. Pero sobre todo, varía, dependiendo de la intención y ahínco con que lea quien observa. Por tanto, la velocidad es completamente acorde y correlativa al aburrimiento de cada cual que, a su vez, es correlativo de igual modo a su tamaño.

Sino, mirad lo que me decía una amiga el otro día:

“Pasa por delante de mí mi vida a pasos agigantados, como decís vosotras: cual rayo en una tormenta de verano; ha sido un visto y no visto. Parece que fue ayer cuando todo tuvo origen. Ayer, sí fue ayer, cuando empecé mi circular andadura. No, tú no puedes verlo, aunque ahora estás presente. Efectivamente, tus abuelas, tatarabuelas y ancestras, en general, tampoco han sido capaces de observarlo pese a que vivieron mucho antes que tú e, incluso, muchos más años de los 26 que tú ahora tienes. Pero, al igual que tu me has permitido ver en un suspiro tu vida, déjame que te cuente en otro, yo, un resumen de la mía, algo de lo que no eres capaz de ver con tus minúsculos ojos salvo que te pares a escuchar un rato.

Date cuenta que tu crees estar hablando con una, pero que yo no soy tal. Yo soy muchas o, si lo prefieres, una en continuo proceso de cambio. El problema viene siendo el tiempo, el que a vuestros ojos me sobra, pero a mí se me ha pasado volando. ¿Cuantos años dices que tenía tu abuelo cuando murió? Sí, bueno, a tus ojos sería viejo con 85 años. Tu abuelo murió con 85, pero yo a pesar de los que tengo aun soy joven. No tienes más que ver la energía que tengo cuando me muevo: Puede que sea violento el movimiento, pero date cuenta que cuando a vosotras os intentan hacer algo que no os gusta os revolvéis, avisáis de ese modo a quién os arremete de que está haciendo mal. Y yo me muevo estrepitosamente y, sin embargo, nadie me escucha.”

[...]