2010/02/01

ORBIT (Vancouver Film School)

2010/01/30

Ahora el gobierno nos quiere robar 2 años más de vida!

En la soberana omnisciencia de la clase política, exactamente de estos que ostentan cargos en el parlamento español, esta gente que, tras dejar su cargo, poseen sueldos vitalicios que posibilita que no tengan que preocuparse demasiado. Esta gente ha tenido la, indudablemente, brillante idea de que la clase currela tendrá que trabajar dos años más para poder mantener a las ciudadanas en edad de jubilación de los próximos, al menos, 30 años. Puesto que todo el mundo tiene derecho a jubilarse y disfrutar de parte de su vida sin trabajo, surgen en mi mente, principalmente, dos ideas que me apetece compartir:

Primera: A mi trabajar hasta los 67 años para mantener a gente que se lo ha currado toda su vida me parece estupendo. Ahora, trabajar hasta esa edad para alimentar y mantener a toda persona en edad de jubilación e, incluso, a gente que no ha llegado a dicha edad, no me lo parece tanto. No me parece justo que tengamos que alimentar, por ejemplo, a las alimañas de empresarios, políticos y realeza que sin pegar un palo al agua y tras pasarse la vida explotando al resto, tienen pensiones por edad, sueldos vitalicios por cargos ostentados o dinero ahorrado por el sudor de la frente agena.

Segunda: Lo que, ni por asomo, me parece bien es que si yo tengo que trabajar hasta los 67 para mantener a otra gente, la que venga detrás de mi, a la siguiente generacion, la van a  tener que esclavizar hasta los setenta o más, ya que según ellos la pirámide demográfica seguirá siendo descendente. Esto quiere decir que siempre habrá más ancianas que jóvenes, por lo que, siguiendo esa misma logica política y, por supuesto, anti-lógica social,  habrá que ir aumentando irremediablemente, cada cierto tiempo, la edad de jubilación. Simplemente porque no quieren cambiar el modelo económico y social. Y, obviamente, no quieren hacerlo porque a esos mismos que nos proponen trabajar más les beneficia que así sea.

En este sentido, estas dos ideas me me llevan a la siguiente reflexión:

Obviamente, para mi siempre ha contado menos el dinero que el tiempo libre y, por eso, me pregunto: ¿por qué no se quitan sus sueldos vitalicios y trabajan ellos que además deberían cotizar más ya que cobran de igual manera, bastante más que la media? ¿por qué no ponen a trabajar al Rey y su familia de chupopteras alimañas a trabajar en la mina, para praticar con el ejemplo, hasta los 70?. Ya que si los demás hemos de trabajar hasta los sesenta y siete, ellos que se creen ejemplo del pueblo, debieran hacerlo más que la clase media. A más sueldo más años trabajados, ¿no? según la lógica social y anti-lógica política, parece tener mucho más sentido, ya que de esta manera, con un menor sufrimiento de personas ya que la clase alta son menos, viviriamos mejor la mayoría y disfrutariamos de muchos más años de jubilación.

Claro que de esta manera el dinero, seguramente, habría perdido todo su valor, la gente empezaría a valorar más el tiempo libre y, entonces, ¿para qué le serviría alos ricos el dinero si, siendo tan ricos debieran trabajar hasta el día de su muerte? ¿quién querría ser rico? ¿sería más rico quien más dinero tiene o quien de más tiempo libre disfruta?

Politicos, si realmente quereis hacer algo por el pueblo al que decís representar, ¿por qué no desbancais al rey y os poneis, Él y vosotros, junto con los empresarios, a dar ejemplo trabajando catorce horas hasta los 67? Miradlo por el lado bueno, quizás de aquí a cincuenta años nos hayais convencido... Por ahora, va a trabajar hasta los 67, vuestra puta madre!!!!

que asco de clase politica!!!!!

2010/01/02

Cruce de Caminos en la Octava Dimensión


La Octava Dimensión donde se desarrolla la siguiente historía, no es una dimensión paralela, no es otra dimensión, tan siquiera; es una dimensión bicircular en la que algunas veces nos podemos encontrar... Algunas personas habreis pasado una u otra vez por este cruce de la ruta 8 de la octava dimensión, seguro que reconoceis el paisaje y a las personas; son ellas y lo sabeis porque vosotras estuvisteis allí.En un día soleado con escasas nuves altas y cierta brisa proveniente del oeste, es en el clima que se desarrolla, en un cruce de caminos en forma de aspa, formado por el cruce de dos caminos terrosos de colores ocres y amarillentos y de bacheado firme; a esto de las 17:10 de la tarde en un cruce sin señalización y hacia la inmensidad, el escenario.

Muchas veces antes, tantísimas personas pasaron por ese mismo cruce de carreteras; tantísimas personas que, a su vez, provenían de tantos y tan diferentes rincones del mundo. Personas que se habían cedido el paso, personas que casi se accidentan por no cederlo, personas que por las prisas ni se fijaron que en el camino, en la dirección opuesta, venía otra gente. Gente que nunca se preocupó del cruce porque le preocupaba, únicamente, su propio destino y las personas que allí les esperaban.

Sin embargo, aquella tarde de tonos fuxias reflejados en las nubes, mezclados con los rojos y amarillos intensos del atardecer, había algo diferente. Era el mismo cruce, los mismos baches y el mismo color de la tierra, con tonos un poco más oscuros a causa de la hora. El mismo lugar a las 17:10 de una fresca tarde de diciembre. Ahí se encontraron  tres personas, dos con momentaneas prisas por llegar a un atardecer ya finalizado y, otra, con un sumo sosiego por haberse parado a ver aquellos hermosos e impresionantes colores justamente, ese día en aquel preciso lugar. Sin embargo, pese a las prisas de unas y la tranquilidad y abstracción del mundo de la otra, sus caminos se encontraron en ese preciso cruce de la carretera 8 de la octava dimensión.

Cruzaron unas palabras, no muchó más de 20 minutos, sin embargo, algo les decía a ambas partes que, en un cruce en aspa de dos carreteras, había cambiado la dirección de sus caminos. No eran meros vehiculos que cruzaron sus vidas por un instante. Aunque fueron solo veinte minutos, el cruce de la octava dimensión había hecho acto de presencia con su magia, su singular forma de agradecer esas formas de ser menos egoistas, más comunicativas y empáticas. La octava dimensión había cambiado sus direcciones, por un tiempo había unido los caminos, los viajes, de aquellas singulares viajeras que sin destino concreto, prefirieron disfrutar del tiempo juntas que del plan establecido o del destino marcado. Unió sus singularidades en aquel singular cruce.

El cruce de la octava dimensión hacia la inmensidad, donde casi siempre cruzaban sus vidas las transeuntes sin emoción ni reciprocidad alguna; con su capacidad mágica con la que impresionar y emocionar a las personas, convirtió el camino a la inmensidad en un cruce octofórmico inmenso, en el cual los caminos de esas personas que compartieron un instante fantástico en la vida volvería a encontrarse...

2010/01/01

Intentalo (Mario Diaz)

Esta para empezar el día, el año... para seguir intentando y andando...


2009/12/29

The mortality of memories II -Mucho más que una simple pérdida de una instantanea-

Siempre es triste la mortalidad de la memoria, pero más triste es asesinarla. Pero aun así no es el único problema el hecho de que nos acostumbremos a pasar las vacaciones a traves de nuestro objetivo sino que, con el tiempo, acabamos haciendo eso mismo en la vida. O tal vez no sea a causa del tiempo, es más, puede que sea a la inversa: Tal vez sea la manera encapsulada que hemos tenido en a vida la que nos  haya llevado a vivir las vacaciones de la misma manera, a traves de un objetivo. Pero en este caso aun es más grave, porque si hubiese sido al contrario la solución era simple.

Cuando hablo de vivir la vida de una forma encapsulada, me refiero a todas esas sencillas escenas cotidianas que observamos, analizamos y juzgamos; más, menos, pero siempre juzgamos. Y juzgar que juzgais es estar juzgando mucho... Como fuera, en esas situaciones cotidianas observamos a una persona, un tiempo y, tras ese tiempo hacemos una valoración sobre el aspecto que más nos haya sorprendido de ella, el que más nos haya llamado la atención. Realmente da lo mismo cual sea. Inmediatamente haremos una valoracion de éste y una observación. En el momento en el que estamos valorando y haciendo la observación ya estamos juzgando. Normalmente no tratamos de ponernos en el lugar de la otra persona, no actuamos de una manera empática, sino de una manera egoista ya que valoramos desde nuestra visión encapsulada, no abriendo nuestro horizonte y, muchas veces, pretendiendo que lo que pensamos sea lo mejor para ambas. Decidimos lo que queremos proyectar sobre la imagen que tenemos de esa persona y la vemos bajo nuestro propio juicio de valor, admitiendo, a veces, en el mejor de los casos, que podemos equivocarnos.

Básicamente, a mi modo de entender, el mayor problema de esto es el cegarnos, obcecarnos en mirar a las personas en vez de preguntarles, en vez de penetrar en ellas, en vez de conocerlas. En una mirada, de más o menos tiempo, suponemos haber visto en ella lo más bonito o lo más horroroso desde nuestro enfoque... no desde más allá. Pero la magia siempre está en el más allá, cuando cambiamos el enfoque de nuestra mirada, pues la nuestra no nos parece ni más céntrica ni mejor ni peor que el resto; cuando, al cambiar, estamos ampliando nuestros horizontes y es, justamente ahí, cuando podemos colocarnos en el enfoque de la otra persona. Si bien es cierto que la persona observada, a su vez, podrá ser de mira estrecha o ámplia, el habernos podido internar en su enfoque habrá aportado mucho a nuestra capacidad crítica, a la empática, a nuestro conocimiento sobre lo que nos rodea.

De todas formas, si sois un poco pacientes os lo voy a explicar lo más gráfico que se me ha ocurrido hacerlo:




Pero, mientras observabamos a la persona y le dibujabamos o creiamos ver su horizonte, un hermoso atardecer en el horizonte que veíamos para ella, no nos poniamos en sus ojos que, además del horizonte que sabía que el resto estaba viendo, estaba observando lo más bonito que crean los atardeceres que, ni de lejos, es el ocultamiento del sol en sí. Esa persona lo veía y en cuanto se ha cambiado el enfoque de las observadoras, de las que hasta ahora habían juzgado sin saber, sin querer realmente conocer, resulta que han encontrado un nuevo atardecer o multitud de ellos que han sido originados a partir del cambio de perspectiva. Al no haber una única perspectiva hay muchos horizontes, todos tan bellos como el primero, o más. Sin embargo, teniamos que ponernos en los ojos de la observada para, a su vez, poder ser observados por nosotras. El momento de cambio de perspectiva, es el momento de magia, de conocimiento:






















2009/12/28

Corazón de Tango (Doctor Deseo)


2009/12/27

Mis Dedos Desentumecidos


Eso es, exactamente, después de mucho tiempo mis entumecidos dedos vuelven a ser capaces de escribir. Tal vez vanas palabras, verborrea nada trascendental pero, al menos, la pantalla que hace uno o dos meses veía blanca cual abismo, ahora por fin, tiene lineas, tiene un sentido; resulta ser un camino que mis dedos vuelven a recorrer sin un marcado destino. Sin musa, pero sin estrés, vuelven a ser capaces de curvaturar el blanco infinito, llenándolo de trazos que se convierten en frases y, una tras otra, van hilando fino.

Todavía me falta, cual manantial recóndito, estímulos que me hagan reflexionar, que den inicio, llenen y formen, el caudal de los siguientes ríos. Ríos de palabras, transcripciones de reflexiones, ideas que, al hilarse ,confluyan en la delta a su destino.

The mortality of memories (thx Kayla for doing me thinking about it)

Puede ser que la inmortalización de muchas de las imagenes que estoy viendo en este último viaje me haya hecho pensar en esto. Bueno en eso y en una frase que me dijo Kayla, una chica americana cuando estuvo por Bilbao: "you have to learn taking pictures in your mind" (o algo así creo recordar). Y, en cierto modo es cierto modo, o no en cierto modo sino en su totalidad: es cierto.

Cada vez nos parecemos más a los japoneses de quienes nos burlabamos hace algunos años por ir sacando fotografias a todo lo que se movia y a lo que no que pudiera estar a su alrededor. Miraban todo... que digo que miraban... Viajaban a traves del objetivo de su camara reflex en el mejor de los casos o, de una compacta, en el peor de estos. En el caso de las reflex podían disfrutar del gran angular y observar algo más, pero aun así...

Las cámaras de fotos a traves de las que viajamos; las televisiones a traves de las que nos entretenemos; las pizarras a traves de las que enseñaramos en el pasado y, por desgracia, en el presente; todas ellas y las demás que no mento, tienen unos límites demasiado estrechos. Demasiado estrechos, como digo, para poder captar la esencia del lugar, del momento que estamos viviendo, de las emociones que queremos inmortalizar, sin darnos cuenta que el cortar la vivencia en sí para sacar una foto, desperdiciamos un segundo precioso en el que sguir sintiendo.

"Kayla, for sure, you were right when you told me that I have to shot the moment and save it in my mind. It is a big pity that you only stayed in Bilbao a few days, I think I could learned a lot from you. Anyway, I have tried shotting what I was watching; only the views I was seeing, no sensation, no feelings, only views. And it is imposible to capture a picture of the moment. Maybe my camera is broken or my eyes aren´t right... even could be that my camera is a compact one, but is most probable that the reason is what you say me, and the reason that everybody could to begin thinking about."

Sin embargo, a pesar de ser así, seguimos cortando momentos estupendos para inmortalizar esa imagen (que por mucho que lo intentemos no lograremos captar), matando así recuerdos por creer que los tenemos en la cámara, fotos que luego pasaremos al ordenador y, puede incluso, que colguemos en internet. Pero, en una sociedad cambiante y acostumbrada a lo efimero, las imágenes captadas por nuestras cámaras pronto son olvidadas. Pensemos con seriedad cuantas veces hemos vuelto a mirar las fotos que hicimos algunos años... Es incierto por tanto que estén inmortalizadas aquellas imágenes.

No obstante, si que recordamos momento que nos impactaron en esos viajes, en el día a día, en la intimidad, de los que, muchas veces por ser tan intensos, ni siquiera nos acordabamos que teniamos a mano la cámara de fotos, por muy cerca que la llevaramos. Esos no se nos olvidan. ¿Alguien inmortalizó la primera experiencia sexual? sin embargo ¿la habeis olvidado alguien?

Yo, al igual que la mayoría, tengo fotos de casi todas las etapas de mi vida. Pero, mis padres se quedaban impresionados cuando les narraba cosas que ocurrieron cuado no tenia más de 2 o 4 años y recuerdo con nitidez. Cosas que, a pesar de todas las fotos que nos sacaron, no quedaron reflejadas. Fueron instantes... ¿Alguien ha olvidado lo que pasa cuando de niña te atrapa y da vueltas una ola hasta aparecer en la orilla? ¿alguna teneis una foto de eso?

Entonces, ¿por qué no podemos ir de viaje o de paseo, sin una camara de video y/ fotos? ¿Realmente necesitamos saber donde hemos estado o qué hemos visto o, por contra, nos han convencido de que lo hagamos así? y haciendolo ¿qué nos aporta?

Tengo mis serias dudas de que alguien sienta complacencia por las fotos. Las fotos son "instantaneas" de momentos que nunca sucedieron con nosotros porque cortamos el momento para llegar a la imagen. Son instantaneas de no-momentos, porque nos negamos a vivirlos por tratar de captarlos, sin darnos cuenta, que al captarlos nos alejamos de ellos, no eran ya nuestros momentos. Matamos por tanto el momento y su memoria. De hecho, creo que esas imagenes que no están en nuestra mente sino en nuestro ordenador, son la heroina de la necesidad de más instantaneas que, por no llenar con las primeras el vacío de sensaciones que no llegamos a vivenciar,  necesitar seguir buscando a traves de nuestro objetivo.

2009/12/25

El viejo Spectrum que no quería ser un Pentium IV

Un viejo espectrum que yacía abandonado, junto a otros muchos viejos objetos, en el baul de los recuerdos, observaba como la vida pasaba a su lado a velocidad de gigaercio sin que nadie se acordara de él. Las personas que lo compraron, las que tantas horas usaron y tantas alegrías recibieron, ya no lo hacían ningún caso. Se había quedado obsoleto. Los nuevos hardware no podían encajarse en su viejo armazón, los nuevos modelos de software no se hacían para ordenadores de esa generación y, desde luego, internet fue su total perdición. Nada ni nadie a partir del Pentium I, pudo volver a usar herramientas sin inet. Era demasiado viejo, no había forma de comunicarse, de relacionarse, de hacer las comprar o seguir los movimientos del banco sin esa nueva herramienta, por lo que los modelos antiguos quedaron relegados al olvido. No valían para nada.

Sin embargo, desde su cubículo, el ordenador observaba los rápidos movimientos de sus dedos sobre el teclado de la nueva computadora recién desenvalada, sus movimientos de muñeca sobre el ratón inalámbrico que sin ningún esfuerzo les acercaba un sinfín de cosas... y, sin embargo, nuestro viejo espectrum no veía nada diferente de lo que hacían con sus predecesores. Él había sido el primer desenvalaje tecnológico en esa casa, sin embargo, estas navidades era uno nuevo. Con el ahí dentro podía contar un total de 4. Cuatro en no más de 15 años!!! Desde luego, era impresionante lo que había abanzado la tecnología para que hubieran con él otros tres ordenadores que, a su vez, fueron también quedando obsoletos. Unas nuevas navidades, un nuevo trasto tecnológico; porque esa familia parecía no ser consciente, pero en no mas de 3 o 4 años estaría obsoleto, al ritmo que abanzaban las cosas, era probable que incluso menos.

Sin embargo, como comentaba antes, él observaba sus dedos o sus muñecas, las pantallas que observaban y el uso que le daban y no parecía ser muy diferente del que hacían antes. Por lo que cada vez veía menos sentido a que comprasen otro para hacer exactamente lo mismo. En una familia de cinco, una no lo utilizaba más que para juegos con impresionantes gráficos pero con poco aporte a la ocurrencia, a la expontaneidad, etc. o, en su defecto, para consultar páginas que le informasen sobre lo que él pensaba que podía ser el sexo. Que tristeza que el chabal tuviera que tener una idea tan vana del sexo para tener que recurrir al porno mediante un ordenador, tan poca imaginación, carcomida como la tenía por los videojuegos, para no poderse imaginar un objeto deseable más allá de los lácios y medio funestos cuerpos esmirriados que allí aparecían. La segunda persona de esa familia hacia un uso sistemático entre las páginas de los bancos y cajas de ahorros, las cuentas de email, el facebook, periódicos y algunas de unas tiendas. Y las otras dos eran tan mayores que el espectrum fue la última pieza de tecnología que trataron de comprender despues de la radio y la televisión. Las velocidades giga les quedaban tan aceleradas como las de los ordenadores que no funcionaban con una cinta de cassete. Se negaban a tratar de entender como o para qué podía servir eso de internet. Pero sin embargo, esas navidades, les habían envuelto el regalo que ahora desenvalaban y utlizaban el resto.

No desde luego, nuestro idealista Spectrum, no quería ser un Pentium IV ni siquiera un Pentium C. Siempre vendría uno nuevo que le desvancase sin más motivo que ser el último del mercado. Pues fuera el cuatro o el cien, el ordenador lo seguirían utilizando prácticamente para lo mismo, pues nadie tenía tiempo para nada en una sociedad donde cada poco tenían que cambiar de todo lo que les rodeaba; mucho menos para saber como funcionaba uno de aquellos lujosos aparatos o, además del uso que ya sabían darle, que más podría hacerse con él. ¿Para qué iba a querer convertirse en otro producto infravalorado del que deshacerse en poco tiempo? ¿¿Por que nos empeñamos en tratar lo que tenemos al lado como si no tuviera valor cuando no hacemos más con lo que está más lejos o nos llega como nuevo??

Juegos de Seduccion (Gustavo Cerati)