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2009/02/13

Apología del Uso del Femenino (Revisión del texto)

Si vamos a hablar de educación lo haremos de seres que educan y de seres que van a ser educados, hablaremos, por tanto, de agentes activos y coparticipes en procesos de educación y maduración. Vamos a hablar de personas.

Para empezar, tratemos de definir cuales van a ser los sujetos activos del proceso educativo, lo van a ser hombres y mujeres de edades tempranas que acuden a centros escolares, en los cuales, con la cooperación de la familia, se trata de transmitir una serie de conocimientos, valores y patrones de conducta a esas personas, niñas aún, que demandan el saber para poder vivir acorde con la demanda social.

Esos hombres y esas mujeres que en la primera etapa de su vida necesitan de modelos para interiorizar todo ese cúmulo de saberes que la sociedad venidera les va a ir demandando, será impartido a su vez por otras personas. Personas éstas, hombres y mujeres, que con anterioridad habrán interiorizado y trabajarán, practicando con su ejemplo, los modelos de conducta de las niñas que en un futuro cercano serán adultas como ellas.

Por tanto no estamos hablando de hombres y mujeres, no diferenciamos educadoras de educadores, pupilos de pupilas, o madres de padres. Serán todas ellas, personas, que con los condicionantes de profesión o responsabilidad familiar que hayan adquirido, participarán en el proceso evolutivo de las infantes sin condicionante de sexo, pues no será éste factor determinante en la educación que reciban nuestras hijas ni nuestros hijos.

Resumiendo, los sujetos activos del proceso educativo, tanto si presentamos a estos en condición de educador como de educando, serán valorados en su totalidad bajo la única condición que los asemeja, serán todos ellos personas. Por tanto, como personas que serán, educadoras o educadas, trataremos de no diferenciar entre ellas por motivo de sexo salvo, si nos vemos obligadas, para definir la situación de opresión histórica que hayan podido sufrir algunas de estas personas por la condición sexual o de sexualidad que se las atribuía.

Al principio mencioné a los sujetos activos de la educación que en el caso que expondré serán las niñas quienes generen y gestionen, entre ellas y mediante la figura de la profesora, el progreso de su saber. La profesora será una mediadora u organizadora cuya función será proveer de experiencias enriquecedoras a las niñas para que el desarrollo cognitivo de estas alcance cotas altas de madurez y empatía.

Por otro lado, he sugerido que las personas que van a garantizar la optimización de este proceso como personas adultas, educadoras en funciones, debieran practicar con el ejemplo. Para este menester no sirve cualquier tipo de ejemplo, la educación es algo en lo que participan muchas variables y entre las que hay que saber discernir entre las que pueden resultar más determinantes en los procesos de maduración e interiorización de actitudes y las que pueden no serlo tanto. Entre esas variables cada educadora deberá plantearse cuales resultan idóneas a su pensamiento y metodología educativa para no llevar a cabo una educación poco coherente entre el mensaje enviado (conocimiento conceptual) y ejemplo dado (conocimiento procedimental). Ante todo la educación ha de ser, siempre, coherente; sobre todo para no perder la confianza de la persona educada al darse cuenta de las incoherencias que hay en la figura de respeto y admiración que es la profesora (o progenitora).

Respetando la coherencia de nuestros actos cotidianos con la conceptualización que hacemos y transmitimos sobre la vida a nuestras alumnas, deberíamos, pensando siempre el la calidad del proceso educativo, tratar de dar cohesión a esos mensajes que transmitimos mediante el ejemplo y mediante la palabra, y el modo en que trasmitimos esos mensajes.

La educadora ha de darse cuenta de que no puede plantear a una alumna que fumar es malo si ella fuma y las alumnas ven a su figura de apego y admiración fumando. Igualmente, saliéndonos del ejemplo visual, una profesora que hable del tabaco sin adjetivarlo para darle un sentido negativo a la acción de fumar, no estará apoyando la idea de que fumar es malo en frases como: “No fuméis tabaco”. Habría de decir el motivo por el que no se ha de fumar, o habría de adjetivar la frase con adjetivos que describan la nocividad del tabaco, p.e: “No fuméis el cancerígeno/maloliente tabaco”. Como podemos observar el uso que hacemos del lenguaje es el que da cohesión a nuestro trabajo pedagógico, dándole coherencia al mensaje respecto al ejemplo y a las formas del mensaje en sí, y además es el que potencia un uso del lenguaje correcto y no discriminatorio.

En el caso del género y la sexualidad que es el tema que me impulsa a escribir, el ejemplo afectivo que demos tendrá, obviamente, impacto directo en la coherencia del mensaje, pero no lo tendrá menos la forma en que transmitamos ese mensaje. Por tanto el modo en que usemos la lengua será directamente interiorizado por las alumnas.

El uso del lenguaje ha de ser forzosamente no sexista ni excluyente. Primeramente, observaremos el género gramatical de las palabras que usamos y el modo en que inconscientemente se deja a las mujeres invisibilizadas por la elección del género masculino en las frases en las que el mencionado género aglutina, según el saber popular, a los niños y a las niñas en una misma acción, p.e: “los niños juegan en el recreo” o “los que hayáis terminado podéis jugar”. En ambos casos, el uso ordinario del lenguaje diría que todas las niñas estaban representadas en esas frases, pero la verdad es que “niños” y “los” no tienen capacidad de englobar nada, porque no son genéricos sino generistas, es decir, que incurren en que la separación, invisibilización y segregación por géneros siga existiendo pues lo potencian.

Por tanto, una profesora o progenitora que esté pensando en educar a la niñez para que, al ser adultas, tengan una serie de conductas cívicas y valores de equidad, empatía y afectividad determinados, tendrán que pararse a pensar un momento de que modo quieren transmitir el mensaje que les llegará a sus pupilas. Y por esto mismo, tendremos que pararnos a pensar todas las personas el modo en que estamos día a día elaborando nuestros discursos, si estamos usando genéricos reales o, si por el contrario, estamos potenciando la separación por géneros.

Podríamos, por tanto, identificar los genéricos reales que existen en el idioma que utiliza cada persona y tratar de observar la idoneidad de algunos de estos en la elaboración de nuestros futuros discursos. Podremos de esta manera valorar los genéricos que reconocemos fácilmente en nuestro lenguaje, su uso cotidiano y el que podemos hacer una vez sepamos identificarlos y determinemos que el uso apropiado de ellos es uno u otro.

1.En primer lugar podríamos mencionar las dobles formas de género gramatical, es decir, ya que el masculino no engloba a ambos sexos sino que en esa forma de uso supedita el uno al otro, para solucionarlo podríamos usar las dobles formas genéricas. Ej: “los hombres y las mujeres se reunieron en el consejo escolar” o “las niñas y los niños jugaban en el recreo”. Esta es una forma real de incluir a ambos sexos porque se explicitan ambos.

2.En segundo lugar tenemos los genéricos reales. En todos los idiomas que se identifican las cosas según su género, tienen también palabras con sentido global de uso, es decir, que reducen la categoría del genérico que habitualmente usamos a lo que realmente es, dejando como genérico real la palabra que engloba a ambos géneros, ej: “persona, gente, población, infancia, niñez, profesorado, alumnado, funcionariado...”.

3.En tercer lugar tenemos el uso de los nombres abstractos. Ej: asesoría, tutoría, dirección, jefatura, titulación, licenciatura, abogacía, judicatura... Con este tipo de palabras podemos dar una alternativa a frases supuestamente genéricas como las siguientes: “Se necesitan titulados superiores en química” o “Si necesita invertir venga a consultar con nuestro asesor”, poniendo en su lugar estas otras que si lo son: “Se necesita personal con titulación superior (licenciatura) en química” O “Si necesita invertir, venga a nuestro servicio de asesoría”.

Son ejemplos estos del uso cotidiano que podemos hacer del lenguaje. Sin embargo, no todos los usos son realmente igualitarios pues no todos los usos de los genéricos (como el ejemplo de las dobles formas) aglutinan sin segregar o supeditar un género al otro y por ende un sexo al otro. Y, por otro lado, crea textos tan largos y repetitivos que desvirtua el sentido del mensaje. Incluso, hiperpotencia la división genérica y sexual, pues reafirma y repite continuamente una estructura que hace una diferenciación entre ambos.

Pero vayamos, por un momento, al origen de los genéricos históricos, para volver luego sobre los que propongo. No vaya a ser que la gente piense que no tienen razón de ser. Históricamente, como comentaba anteriormente, se han usado los masculinos como genericos, suponiendo que incluían a todas las personas bajo sí. Históricamente el hombre ha sido tratado como eje egocéntrico desde donde se ha mirado el mundo, ellos valoraban, escribían y decidían sobre el resto y, por tanto, en ellos se incluía el resto, porque ellos eran la única esfera social del momento. A lo cual, al empezar el auge del feminismo, hubo que inventar alguna excusa para no dar la razón a quienes decían que el lenguaje era machista y patriarcal, para lo que dijeron, que era un error pensar que el hombre había sido tratado como centro del lenguaje y de la sociedad en sí. Para lo cual, trataron de explicar que el concepto “ser humano” era el artífice de un lenguaje masculinizado y que, ese mismo concepto, era el genérico que hacía igualitario el lenguaje por encima de los argumentos que exponían las feministas. Que gran falacia de quien no quiere reconocer sus errores. Analicémoslo.

El concepto y las palabras que forman el “ser humano” son dos: “ser” que puede ser tratado como verbo o sustantivo, y “humano” que es un sustantivo que tiene tanto forma masculina como femenina, por lo que nos supone menos problema para la explicación posterior. Pero el “ser” en su forma verbal no tiene género como cualquier otro verbo y, en modo sustantivo, acepta también tanto el masculino como el femenino: “el ser” o “la ser”, por lo que, salvo que el hombre siga siendo el eje desde donde se observa y crea el lenguaje, no puede decirse que no pueda ser real y utilizable el término: “la ser humana” del mismo modo que usamos “el ser humano” (este párrafo lo agrego tras discutir con una filóloga y explicarme que “ser” podía ser un sustantivo que yo no me había dado cuenta, y tras preguntarle si aceptaba el femenino, me dijo que sí. Lo que al final, sin darse cuenta, reforzó mi tesis). Con lo que, entendiendo que al tener dos formas y usarse únicamente una de ellas, seguimos supeditando un género al otro, creando otro falso genérico. Por ello, lo rechazo como uso posible.

Sin embargo, pese a que a muchos les pese, hay otras palabras que sí son genéricas y tienen formas sustantivas femeninas, como por ejemplo: “gente”, “personas”, “infancia”, “infante”, etc. Las cuales engloban a amplios colectivos concretos de personas que pueden ser integrados dentro de esas palabras. Incluso, bajo el concepto de “personas” que engloba a cualquiera sin distinción de sexo o género, encontramos un genérico real que no se ha potenciado en demasía, pero que está revestido de una gran coraza de equidad. Por eso es un genérico real a potenciar tanto en los casos en los que explicitamos a las personas, como en los casos en los que usando la omisión de la palabra, para no hacer reiterativo y pesado el texto, seguimos hablando de ellas, de nosotras, de todas. Por todo esto, en el día a día hay que cuidar el uso del lenguaje, así como en el trabajo pedagógico del profesorado para dar coherencia al discurso con los actos y al discurso con el uso que hacemos del lenguaje. Por esto mismo, el texto que tienes entre las manos, habla en genérico de personas, haciendo referencia explicita a éstas, por lo que está escrito en femenino, obviando el femenino en los momentos que no se refiere a personas en su globalidad y en algunos errores que se hayan podido cometer, al ser este uso del lenguaje tan atípico en la sociedad actual.

2009/02/06

Con la iglesia hemos vuelto a topar...

Hay que joderse... que tengan los gobiernos la obligación de recibir a todas las representantes del resto de estados, fueran quienes fueran. Que tengamos que sufrir viendo en los telediarios como sonrien las gracias de unos personajillos arcaicos con sotana funeraria que nos dicen cómo hemos de pensar, cómo hemos de vestir y, en definitiva, cómo hemos de vivir. Gentuza que se inventan un estado que no llega a ser más grande que la ciudad que lo acoje. Un estado que dicen representar que debiera, por principios, tener su sede en alguna nube tormentosa, para sentirse más cerca de quien dicen seguir su doctrina; pero que, sin embargo, se montan "el chiringo" en Roma, dicen que representan a Dios (único y omnipoderoso) y, en vez de pedirle, a su representante que, mediante milagros, les dote de presupuesto y de infraestructura para extender su doctrina entre sus ciudadanas.

Pero no. En lugar de eso, se dedican a pedir espacio, dotaciones presupuestarias y privilegios al resto de estados y naciones del mundo; y, para más inri, estos los acogen con sonrisas y bromas y les dan todo lo que piden y mantienen los privilegios que les dieron sociedades anteriores que, en este mismo espacio geográfico, mantuvieron la doctrina religiosa como eje y argumento fundamental de dictaduras y genocidios.

Mientras, en estos mismos estados, por presión ciudadana, se hacen leyes de distinta índole y les dan nombres tan característicos y peculiares como: "ley de igualdad", "ley de género", "ley de la dependencia"... pero la igualdad, la equidad entre sexos, la no estigmatización de las diferencias, la ayuda a las personas dependientes por parte del estado... funciones, valores y actitudes que se piden a la ciudadanía y que, a su vez, son negados compulsivamente, y con alegatos públicos en contra, por las representantes de ese país que legitima la denigración de la mujer, la proliferación de enfermedades como el SIDA por la continua negativa a dejar usar profilacticos, la no equiparación de derechos a todas las personas e instituciones...

Claro que ¿qué se puede esperar de un estado vaticano que defiende sus privilegios por encima del bienestar mundial...? No lo sé. Pero sí sé lo que puede esperar una sociedad que va logrando avances a nivel estatal por la presión hacia el cambio que se va haciendo... y también me puedo imaginar que las personas que impulsaron el cambio no deben estar muy contentas con el insistente reconocimiento de un estado sin ciudadanía, un estado privilegiado a los ojos del mundo, un estado parasitario que sin producción propia de nada tiene una de las mayores fortunas del mundo mientras promulga "pan para todos" (pero que se lo den otros que nosotrs vivimos muy bien en la abundancia)...

La ciudadanía de este país debiera dar un paso adelante, el gobierno debiera dar un paso adelante... las asociaciones deberían movilizar los pasos adelante de gobierno y personas y decir: "¡Basta Ya! ¡¡¡Menos Vaticano y más libertad!!!"

2009/01/02

Hezkidetzan Aditua Ikastaroan sortutako buruahustea

Kurtsoa aurrera egin ahala lantxo bat egin omen behar dugu ikasitakoaren erakusgai moduan. Taldeko pertsona bat, Beñatek, komentatu zun ikusia talde horren "potentziala" egin genezakeela gauzatxo potolotxoren bat. Eta egia esan, ez dakit potentzialagatik edo zein beste arrazoirengatik, baina uste dut badela garaia gauza ausartak egiteko. Proiektu erakusgarriak, gizartean aurrera egiteko baliagarriak direnak eta adoretsu gazteak geure neurrira diseinatu eta aurrera eraman behar ditugunak.

Hori dela eta, "hezkidetzan adituak" izango garenok, nahiz eta ni ez naiz lehen baino askozaz adituagoa sentitzen, hezkuntzan erabilgarria izan daitekeen proiektu edo proposamen bat egin gnezake, hezkidetzaren ikuspuntutik, dagoena hobetzeko asmoz. Eta, indarrak ditugun heinean, modu integralean izango balitz hobe.

Lehenik, Eskola barneko zein kanpoko espazioak aztertu genitzake eta hauen erabilpenen inguruan jardun, hori nola  eragiten duen pertsonen arteko elkarekintzetan eta eguneroko jardunean. Nola indartzen edo desegiten dituen sexuen arteko distantzia diskurtsiboak, rolak, mugitzeko eta espazioa betetzeko moduak, etab. 

Badirudi ezetz, baina askotan, espazio (m2 kopuru berdinean) bi leku ezberdin (distribuzioaren aldetiko ezberdintasunak eta bertan kokatzen diren elementuen ezberdintasuna) izan daitezke eta, noski, bertan sortuko diren giro eta harremanak ere.

Hezitzaile bati ohikoa egiten zaion erronka bere klaseko mahaiak nola banatu izan ohi da, bertan edukiko dituen ikasleen hoberako zein izango litzatekeen asmatuz. Gainera badaude hamaika teoria zeintzuk azaltzen duten banakako lanerako, binakako lana sustatzeko edota lan taldeko lana eta elkarreragitea garatzeko nola banatu behar ditugun mahaiak eta aulkiak. Beno, hori horrela izan ezkero zergatik sortzen zaizkigu dudak klasetik at dauden espazio horiekin? Ezin dezakegu eraldatu espazioa hezkidetza hobeztuko duen giro bat sustatzeko? Horiek proiektu integral baterako lehentasuna eduki beharko lukete gure proposamen batean.

Bigarrenik, kontutan hartzekoa den beste gauza bat da Irakasleek umeei gerturatzeko eta hitz egiteko modua, zeintzuekin egiten dugun, normalean, sexuen arteko bereizketarik nagusiena. Ez dago heziketa hezkidetzailea egiterik norberaren jarrerak eta sinesmenak eragina baldin badute gure umeenganako prozeduretan. Eta, jarrera eta sinismenak beti dituztenez rozeduretan eragina, horiek aldatzen joatea ere funtsezkoa izango da.

Baina ez hori bakarrik, bai neska bai mutilezkoei ere, "umetutako" hizkuntza batean egiten diegu askotan, pentsatzen beharrezkoa duela; eta ez da hala. Egongo da ulertzen ez zaituzten uneak ere, baina galdetzen dute beti. Umeei zenbat eta sinonimo eta hizkuntza zabalagoa erakutzi halakoaizango da ondoren, nagusitan, erabiliko dutena ere. Hori konprobatuegia daukat nire inguruko pertsonen bizitzak erkatuz. Askotan gurasoak ez dute hizkuntza jario hori, eta horregatik eskolak bete behar du funtzio hori ere, nola ez helduei bezala hitzeginez, baina genero ezberdintasunik egin gabe.

Hirugarrenik, irakasleak bakean ez uzteko... Umeak helduak izatera heltzeko hezi behar ditugu, baina ez dugu hori lortuko dena egina emanez; beraz, Hezkuntza Arduratasunean ere izan behar du, umeengan gauzak egiten uzteko gogoa iratzarri behar dugu, gero eta ardura gehiago euren eskuetan utziz. Ezin dezakegu beldurra dela medio euren esperientziak ezerezera murriztu, hori ez litzateke irakasleen aldetik burutsua izango, umeztea baino ez baitugu lortzen, bizitza guztirako dependentzia sortuko genukeelarik. Dagoeneko, hori da gaur egun larria eta oso ikusterraza izaten ari den arazoetako bat. 

Umeei erantzunkizuna eskatu behar diegu, ulertu behar dute (eta horretarako azaldu beharko diegu, noski), eskatzen zaizkien gauzak euren beharrengatik egiteko eskatzen diegula, eta ez egiteak edo gaizki egiteak ondorioak dakartzatela eta, beraz, erantzunkizun hori dela medio euren ardura eta beharra dela ondo eginda egotea. Baina ondorioak ezin izan daitezke izan zigorrak. Beti jaungoikoari, irakasleari edota poliziari beldurra izateagatik ezin izan daiteke izan gauzak modu batean edo bestean egitea. Gauzak modu logikoan egiten irakatzi egin behar diegu eta ondorioak taldearenganakoak izan behar dute. Horrela taldeak berak eskatzen ikasiko duelako taldekidearengandik beharrezkoa duen jarrera edota prozedura. Modu honetan, ikasleen beharren autogestiorantz hezten gaude.

Hezkidetza Ikastaroan, egon zen hizlarietako bat, esan zuen baten "ez dago jolas hezkidetzailerik, baizik eta jolasak hezkidetzaileak izatea bultzatuko duten jarrera hezkidetzaileak", eta esapide horri jarraituz, "ez dago eskola hezkidetzailerik, baizik eta eskola hezkidetzailea izatea bultzatuko dituzten jarrerak" eta horregatik, umeentzako sortutako espazioak, eskatutako jarrerak, etab. eredutzat dituzten nagusien betebeharra izango da umeen eta nagusien espazio eta jarrera horiek ahalik eta berdinenak izatea, umeetan eskatzen disutenaren eta nagusitan izango zarenaren arteko koherentzia bat eman dadin eta hori erakusgarri izan dezaten.

Eskolan, hainbat aldaketa gehiago ere egin genitzake, liburuetan ere, nahiz eta hau editorialen munduan murgiltzea ekarriko liguke, eta hori lan honetatik at galdituko litzaigukeela pentsatzen dut, behintzat Eusko Jaurlaritzak hori aurrera eramateko dirulaguntza bat erditik jartzen ez baldin badu.

2008/12/11

SM & S

Pese a que el Sado-Masoquismo sea un tema muy interesante al que poderle dedicar un porrón de lineas no voy a hablar de ello ahora mismo, sino que escrbiré sobre "La Seductora Moral y sobre La Seducción" y lo censurable, moralmente, que es ésta. Creo que voy a usar el pellorativo social del SM para referirme a esta prática sexoreplicante que encierra a las personas, pero sobre todo a las mujeres, en una doble moral en el arte de la seducción heterosexual, así como la obligatoriedad de que lo impuesto a ellas sea, a su vez, obligatorio objeto de deseo para ellos.

Voy a hablar, entre cosas más concretas, de la moral heteronormativa y de la educastración en la que vivimos.

Bien es sabido por todas que "enseñar" [cuerpo] es de guarras y de machos, con las connotaciones negativas que tiene para ellas y las positivas que tiene para el resto. Pero también es sabido que si no enseñas no luces y sin lucir no seduces. Con lo que sin seducir no podrás inducir y, sin esto último, será imposible conseguir. ¿Cómo? Pues eso, que sin enseñar no se llega a que nadie se fije en tí y, por tanto, no llega ni el sapo azul, ni el sexo dorado que no deja de ser para muchas una penetración vaginal sin mayor estímulo ni placer. Bueno, eso es lo que nos venden a todas... La verdad y realidad de cada una puede demostrarnos efectos muy diversos sobre el resto y relaciones muy variopintas que no tienen porque basarse en el Ancestral Arte de la Seducción Heterosexual.

El AASH estaba basado en que ellas tenían que estar encantadas de gustar a la gente y ellos tenían que buscar a quien les gustase, es decir, a quien "les calentase" mostrandoles elfruto prohibido que, normalmente, suele ser el que más tienta como bien nos explica la biblia. Lo cual, me hace pensar, que si realmente tan pernicioso les parece a los curas y jerarquías ecleseasticas el sexo, podrían aplicarse sus enseñanzas para no prohibirlo, puesto que ya saben mediante las enseñanzas y experiencias de Adan y Eva que es lo que vamos a estar buscando durante toda la vida siempe y cuando eso nos resulte morboso, prohibido, tabú de exclusividad para las adultas.

En fin, bromas aparte, este ancestral arte, exige a las mujeres que enseñen pero culpavilizandolas de hacerlo, es decir, les ha obligado durante siglos a vestir con ropa que no era cómoda para nada en concreto, sobre todo, teniendo en cuenta que debían mantener las piernas bien juntas y las rodillas bien apretadas para "que no se viera". Además, las faldas y vestidos eran una trampilla abierta a un lugar "sagrado" y prohibido, no lo ocultaban del todo, puesto que únicamente sería revelado en caso de hacer cosas prohibidas [que casualmente eran algunas de las más divertidas y dinámicas], como subir a los árboles, correr a gran velocidad, abrir las piernas en zancadas, saltar a las compañeras de juego "al potro", sentarse con olgura entre las piernas, etc. Se les prohibía, por tanto, la movilidad y lso espacios abiertos, en los que fueron integrandose los hombres con pantalones.

No es casualidad que se pregunte hoy en día quien lleva lso pantalones en casa, no porque el que los lleve mande, sino porque el que los lleva "puede hacer" y las que estaban obligadas a vestir con otra prenda tenían vetada la posibilidad de hacer nada que no fuera secundario, "de mujeres". Patético.

Bueno, como decía, tenían que mantener todo bien apretado, pero al mismo tiempo tenían la obligación de seducir y permanecer puras, inmaculadas... tenían que ser y no ser, estar pero no, decir no (porque moralmente se les exigía) pero dejarse hacer porque "en el fondo querían" (ya que la moral social exigía que si un hombre quería ella también había de querer). Y, todo esto, nos lleva a la sinrazón de las violaciones, agresiones, etc. que vemos hoy en día; que a todo el mundo alteran pero que nadie busca la raiz de éstas. No se vislumbran soluciones más allá del asistencialismo.

Hoy en día, incluso, todavía podemos ver cómo esa doble moral que imperaba antes, pese a mutaciones, sigue vigente. Han cambiado el corte del hábito de la monja, pero sin dejar servir a dios y a la moral que, mediante la jerarquía culturo-ecleseastica, nos sigue dominando y, sin dejar de ser monja, por supuesto. A la mujer se le han vendido nuevas ropas de diseño, y se le ha dicho que puede enseñar más. Más, pero... cuidado!!! no todo. ¿Por qué no todo? Porque la misma moral arcaica sigue vigente. No hay más razones, no tiene lógica alguna la argumentación que se hace para defender el no poder mostrar el cuerpo de cada una tal cual es, sin censuras, sin ropas que aprieten aquí o allá para darle una forma artificial en pro de una estética convencional por la que suponen que hemos de regirnos todas. No tiene más sentido ni lógica y, prácticamente, por no decir en todos los casos, acaba apelandose a una moral que suponen ha de ser necesaria.

No nos fijamos en las personas sencillas, el morbo que tienen más allá de su desnaturalizada e inconvencional estética, la naturalidad de la expresión de sus rostros, de la dulzura de sus cuerpos no transformados, de sus cuerpos, no de los que han creado a partir de las modelos que rigen las vidas estéticas del resto de las personas de sexo mujer y costrucción femenina. Para la tele, para la sociedad, para la moral estas personas no son mujeres, son ovejas descarriadas que devolver al redil. Y, sin embargo, es esa hermosura, esa sencillez estética la que puede crear el mayor de los placeres, el placer de la libertad. De elección, de expresión o de vestimenta incluso, pues alguien que puede vestirse de un modo que transgrede la norma dominante de continuo, le cuesta más bien poco, cambiar a lo convencional en un día puntual, porque su cuerpo se lo pide, o las ganas de transformar, transvestir o, incluso, parodiar la estética dominante pueden ser suficiente aliciente para elegir una u otra tipología de ropa, consciente, siempre de lo que une a una, otra o a ambas en unos u otros cuerpos.

Recuperando lo que dije al principio sobre satirizar con la pellorativa concepción del SM, podría concluir que la estética dominante es una forma que utiliza la gente como método de auto-satisfacción y refuerzo de la auto-satisfacción del resto de las personas que nos rodean, mientras que, al mismo tiempo, es una forma tortuosa de sentir, a veces conscientemente o, a veces, de un modo inconsciente, la carencia de posibilidades que nos da el encerrarnos en un roll que se preestablece para cada sexo y asumir la estética que nos corresponde, por el imperativo moral que levantará un rechazo social hacia la persona que la trasgreda; siendo, por tanto, mucho más facil no alejarse de ésta que vivir una vida de transgresión estética o ideal continuada. Al menos eso parece ser lo que piensa una parte importante de la población, aunque a mí, concretamente, me crea mis dudas.

Dudas, razonables o no, según consideración de cada cual, pero que no dejan de hacerme pensar en lo equivocada que está algunas veces la sociedad que, pretende hacerme (hacernos) pensar que somos nosotras las que vivimos amargadas, preocupadas por ser diferentes, por sentirnos diferentes y diferenciadas. Pues, no sé en el caso del resto, por ellas no puedo hablar, pero lo haré por mí misma: No sólo vivo bien la diferencia, la sencillez estética y la transgresión ideológica a la heteronormativa imperante, sino que pienso que el hecho de mantenerme en mis trece durante unos años, me ha llevado a un punto dónde, en la nula valoración de la estética convencional agena y, por supuesto, en gran medida también la propia, ha llegado al otorgamiento de importancia cero a la opinión del resto hacia mi propia estética, hacia mis formas de pensar que distan mucho de las suyas, hacia mi falta de complejos ni pudores respecto a mi cuerpo que, según su concepción estética, seguramente no sea ningún ideal. He llegado al punto de sin tratar de convencer a nadie, pues me interesa más bien poco, y no creo que pueda convencerse a alguien que previamente no pudiera estar pensando cosas parecidas a las que plasmas en tu vida. Es decir, no creo que pueda convencerse a nadie, tan solo se refuerzan los argumentos de las personas que ya, previamente, pensaban en un sentido u otro, más o menos, de un modo similar al tuyo, lo mismo que yo refuerzo los mios a partir de las conversaciones con otras personas cercanas a mí. Por eso, paso de doctrinas y de personas que tratan de imponerme cosas, da igual de la índole que sean. Si tratan de imponerlas es que con razonamientos no iban a lograr metermelas.

Al llegar al punto supremo de la no preocupación por cosas que considero estupideces, me encuentro con mucho más tiempo para dedicar a otras que, sin ser socialmente entendidas como más importantes, me resultan más gratificantes, más lógicas (de algún modo), más prácticas y resolutivas para las personas que me rodean. Cosas que las personas que cada tres meses tienen que estar pensando en cual es la ropa de esa temporada o qué tienen que hacer con sus piernas en cada momento no creo que puedan llegar a entender, salvo que empiecen a dedicar tiempo a otras cosas...

2008/11/25

¿Relaciones Sin Cadenas? ¿Es Posible?

Pues a veces, las personas que valoramos nuestra independencia al igual que la del resto de las personas, deberíamos plantearnos no ya si es posible, sino si es deseable mantener relaciones interpersonales de las características que gustemos con cada cual, pero sin cadenas entre sí. Para mí la respuesta es obvia, si realmente valoramos nuestra independencia, así debiera ser: Relaciones Sin Cadenas. Pero, teniendo esto claro nos surgen las dudas por la falta de referentes y modelos en los que basar las relaciones que iremos manteniendo a lo largo de la vida.
(Incluso en los ordenadores vemos ambas posiblidades, en todas las cosas
que nos rodean tenemos una versión abierta y sino seremos capaces de inventarla)

Para una relación de estas características debieramos tener algunas cosas bastante claras. Para empezar una mente abierta, obviamente. Para continuar una capacidad comunicativa y empática considerable, sobre la que sustentaremos una confianza recíproca que a su vez será desencadenante de mayor comunicación. Si la comunicación o la confianza se merman, podemos dar por hecho que la relación se irá al garete. Pero ¿Únicamente con confianza y comunicación podemos llevar adelante una relación abierta sin cadenas? Lo dudo.

Supongo que dependerá mucho de lo que busquemos en cada una de las relaciones que establezcamos con las diferentes personas con las que decidamos compartir unos u otros momentos. Pero, no obstante, creo que hay un denominador común inherente a las personas: necesitamos cariño, es decir, sentirnos queridas. Incluso, sin necesidad de entrar en un sistema de privilegios sentimentales de unas frente a otras (estilo competición) creo que cada momento que vivimos con esas personas es imprescindible que nos sintamos y hagamos sentir especiales, únicas, pues realmente somos únicas e irrepetibles, pero necesitamos que nos lo digan.

Entender las necesidades que tenemos cada una es importante en cuanto a que no podemos demandar comunicación sin saber emanar las necesidades, apetencias y preguntas que cada cual llevamos dentro. Es tan importante hacer saber como te sientes sin que te pregunten, como importante es saber preguntar a la otra persona cómo se siente, qué le apetece, etc. siempre que tengamos esa duda. Parece obvio que guardar algunas cosas a lo único que puede llevarnos es a sentir desconfianza y a la sensación de no sentirnos complacidas.

Como ejemplo que puede no valer de nada pero que como vivencia me sirve, he vivido en carnes propias lo bueno y lo malo de ser una persona que todo lo que puede lo aborda con sinceridad y, por lo general, todo se puede tratar de este modo. Sí, es verdad, no sale todo bien cuando eres sincera, mucha gente no lo aguanta y se separa de tu lado en la andadura de la vida, pero hay quienes valoran esa sinceridad y eso les une (en mi caso nos une). Es un tortuoso camino, pero una vez andado la verdad es que al menos, interiormente te hace sentir estupéndamente, pues no tienes la tensión de engañar a nadie.

En definitiva, es necesario ser sinceras con nosotras mismas para poder, al mismo tiempo, ser sinceras con el resto. Es preciso ser asertivas y saber decir "sí" y "no", valorando cada situación, cada sensación o, incluso, cada cúmulo de sensaciones que dan origen a un sentimiento. Es tan importante identificarlo como comunicarlo para hacer partícipe a las personas con las que compartes cada rato de tus propias vivencias y necesidades.

Ya, sí, obviamente, no podemos, como creo que queda bastante claro en esta concepción de "las parejas abiertas" o de las relaciones interpersonales sin cadenas que no se concretan en un efímero contrato entre dos personas, basarlas en la posesión y en el amor romántico, aunque eso no quiera decir que no es necesario tener detalles con ellas, pues a la gente suele venir gustandole que tengan detalles con ella, pero ¿Han de ser siempre regalos físicos y posesiones? ¿Por qué le damos tanta importancia, hoy en día, a cosas que no valen nada? Sí, puede que sea muy drástica; es más, puede que sea injusta y, además, desconsiderada, pero no entiendo porque ha de hacerme ilusión que me regalen un jersey, un ordenador o una cámara de fotos, lencería fina o un armario empotrado si, al final, son los momentos y las cosas que pueden compartirse las que se recuerdan toda la vida, las que te dan esa sensación de cosquilleo en el estómago, las que te electrifican los pelos hasta erizartelos. Son esos momentos y detalles, volátiles, efímeros, los que en su dudosa permanencia física y volatilidad momentánea, se quedan para el recuerdo durante largos periódos de tiempo, dando a la otra persona esas sensaciones tan necesarias de cariño, de reciprocidad, confianza, empatía... Esas que conforman sentimientos fuertes y recíprocos que puedan generar comunicación y confianza como para mantener una relación sin cadenas.

Sí, estoy de acuerdo en que esas sensaciones tendemos a buscarlas de contínuo, pero no es menos cierto que las rutinas y lo que nos dan de modo contínuo acabamos no valorándolo. De un modo generalizado, pese a que pueda no gustarnos generalizar, vemos que es así. Nos educaron para ser inconformistas en general, a desear cosas; en muchas ocasiones, nos educaron para ser dependientes, pero ¿no estabamos hablando de manteniendo nuestra independencia, ésa que valorabamos tanto, y establecer relaciones abiertas y no coercitivas? OK. Entonces tenemos claro de qué hablamos:

No queremos poseer a nadie, el modelo existente nos parece antagónico a nuestra forma de ser antipatriarcal y anti-heteronormativa. Queremos inventar un modelo que nos sirva a cada una para establecer las relaciones que vayamos construyendo en este torcido camino que andamos durante toda la vida. Sí, es más complicado por la falta de referentes, no tenemos un "matrimonio" como referente y objetivo. No nos gusta. Pero el no tener un referente sobre el que basar los objetivos de tu vida no quiere decir que algo sea imposible. Simplemente tenemos que tener imaginación para inventarnos nuestra propia vida, para crearnos nuestros objetivos al margen de cómo lo haga el resto. Sí, da más trabajo y no es tan sencillo como seguir borrégamente los modelos imperantes, pero nadie dijo que fuesemos a hablar de lo sencilla que resulta la vida tras haber sido educadas en un sistema heteronormativo y patriarcal y en sus modelos visuales de establecimiento de relaciones.

Puede que esté equivocada, puede que incluso sea probable y que, una relación así sea un cuento de hadas, una mera utopía, pero lo seguirá siendo mientras no trabajemos por ella, mientras sigamos creyendo que lo que se aleja de los modelos que tenemos pre-establecidos en nuestras mentes son irrealizables. ¿lo son? ¿tan equivocada estoy? Seguramente... pero tengo ganas de equivocarme una vez más y ser capaz de averiguarlo por mí misma.

2008/10/19

A ver, pero ¿qué ostias es queer?

Muchas veces, hablando con la peña acaba saliendo esta pregunta tal cual la formulo. Hablamos de decostrucción de género, no nos creemos que los sexos biológicos sean naturales ni, por tanto, únicos u objetivos; hablamos de la liberación sexual, del cambio del Sistema Heteropatriarcal a una Desistematización Queer, etc. Pero, a ver, ¿qué ostias quiere decir queer?

Queer no es una definición de algo concreto, así que querer definir lo queer es seguir queriendo encasillarlo todo y no poder vivir fuera de la normalidad que nos exige las concreciones y definiciones cerradas de todo aquello que nos rodea. Queer viene a ser desestructurar la normalidad que impera en nuestro sistema; un sistema que denominamos “Heteronormativo”, pues se centra en la heterosexualidad, la cual, a su vez, tiene como referente y núcleo al hombre frente al resto de cosas que se comparan con éste. Por tanto, el sistema unilineal heterocentrado, machista y patriarcal, que trata de tutelarnos y regir nuestras vidas es lo que es contrario a lo queer.

No te interesa realmente definir lo queer, tu vida, la mía y la del resto es tan queer como diferentes a las normas son nuestras vivencias personales, hábitos, actitudes y procedimientos, así como la resolución a los conflictos de un modo no paternalista (sobreprotector), no agresivo ni dominante sobre una de las partes enfrentadas. Queer puede ser a su vez la relación sexual entre un gato y un ordenador o las caricias que haces a tu abuela. Queer puede ser la no divergencia en el trato que se da en las interrelaciones entre personas de diferentes sexos, queer puede ser el post-porno, la visión erótica de multitud de variantes sociales sin la necesidad de encasillarlas por el objeto de deseo, por la corporalidad, sexual y/o generica, de la persona, personaje u objeto con la o las que vas a disfrutar un momento dado.

Queer es la flexibilidad como valor positivo, en contraposición con la falsa flexibilidad (laboral, sexual, etc.) que emerge del heteronormativismo más absoluto que reconoce en la mujer a la figura cuidadora a la cual hay que flexibilizarle los horarios laborales para que no desatienda su “natural cometido”. Es la contraposición a la falsa flexibilidad sexual que reconoce multitud de sexualidades categorizadas y subyugadas unas a otras y, siempre, que se sigan los patrones relacionales de la heteronorma, como ser una pareja, casarse y tener hijos/as. Es la flexibilidad en la categorización única de “Personas” a todas aquellas que conforman la sociedad, sin entrar en la falsa y paradójica flexibilidad dual-generista heteronormativa que distribuye la sociedad en dos sexos “normales y verdaderos”, induciendo así a todo cuerpo que se salga de los patrones de género, estéticos o protésicos a tratar de asumir uno u otro sexo como finalidad, como objetivo existencial sin el cual no puede alcanzarse la “verdadera heterofelicidad”.

Entonces, ¿una persona “hetero” no puede ser “queer”? bueno, dependerá de lo que cada una entienda por hetero o por queer. Pero si lo que, aun, te estás preguntando es si acostándote con personas del “sexo contrario” puedes tener actitudes queer, estar en entornos queer o desarrollar una ideología queer… es que, todavía, no lo has entendido.

Queer es lo que quieras ser, estar o idear, siempre que respetes lo que se halla a tu alrededor sin prejuzgarlo en base a una moral arcaica que encierra y obnubila tus pensamientos. Es no pretender controlar, no pretender catalogar y enjuiciar mediante la categorización y subyugación de categorías… Es decir, lo queer no es mejor o peor que el resto, es diferente porque se sale de los parámetros del cristianismo sobre los que se sustenta una gran parte de nuestro pensamiento y se sale del heterocentrismo porque no antepone un sexo o sexualidad al resto. Es diferente, es raro, no es post-estructuralista, es desestructuralista; una opción personal y/o grupal de la ética personal, un avance en la generación de mentes críticas e independientes.

Queer eres tú porque tu estás queer.

2008/10/18

Zelai Errera Jolastu Dezagun...

Bai, oraingoan Heziketa Fisikoko ordezkapen bat egokitu didate, Bilbon. Oso leku lasaia eta polita, oso ume majuekin. Irakasleagoarekin, gutxiago erlazionatzen banaiz ere, jende irekia eta ona ematen du...

Baina, aste baterako HF-ko iraskale moduan izan den ordezkapen hau genero rolak aztertzeko erabili dut, maila guztietan jolas pare batekin saiakerak eginez; eta mugitzeko era, parte hartzeko moduak eta bakoitzak berez hartzen zituen jarrerak edo rolak behatuz ibili naiz. Bigarren saioa libre utzi diet talde batzuei, nagusienei, rolak nahiko markatuagoak dituztela iruditzen zaidan horiei, horrela denbora librean espazio horiek nola banatu eta zeintzuk jolas aukeratzen zituzten ikusteko.

Egia esan ez dut sorpresa handirik jaso nire esperimentu honetan. Egia da duela urte batzuk bai neskak eta bai mutilak jolas batzuk aukeratzen zituztela eta, gaur egun, beste batzuk hartzen dituztela aukeran. Baina jolasak aldatu diren arren, espazio zabalenak mutilezkoak erabiltzen dituztela agerikoa da oraindik ere. Rol aktiboenak, mugimenduari eta bapatekotasunari beldurrik ez izatea erakusten duten "ausardi" jarrerak etab, orokorrean, mutilezkoenak jarraitzen dute izaten. Eta oraindik ere, balore horiek direnez "ontzat" hartzen ditugunak, espazio estuetan mugitzeak, jolas lasaiak aukertzea, etab. emakumezkoak okupatzen jarraitzen dituzte, eta, betikolez, berdin analisatzen jarraitzen ditugu, ni horaintxe bertan egin dudan moduan...

Baliteke, emakumezkoei rol aktiboagoak erakutsi baino, hobe genukeela mutilezkoei rol lasaiagoak hartzen irakastea, horrela, emakumezkoen aktibotasuna ageriago izango zelako. Aldiz, lehiakortasun horrotan aktibotasunari ematen badiogu garrantzia gehien, lehenik aktiboak zirenak lehian jarraituko dute aktiboenak jarraitzeko izaten, eta ezer gtxi lortu dezakegu norma edo ildo beretik ahaleginak egiten jarraitzen badugu. Norma bertan behera uzteko eta ildo berriak eta egiteko modu berriak bilatu beharko genituzke. Ondoren, espazio eta mugimenduaren, edota, balorapenak, analisatzean, tradizionalki mutilezkoei atzikitu zaizkien baloreak ez lehenezteko. Horrela mutilkotasuna eta heteronormatibitatea analisiaren zentrutik ateratzea lortuko genukeo eta horrek balore multzo berri bat jarriko liguke hezitzaileen eskuetan. Lortuko al dugu hori bermatzeko egin beharko genukeen esfortsua norberak onartzea eta aurrera eramatea? gizarte aldaketa gure eskuetan dago...

2008/10/17

"[Un Padre] es detenido al tratar de vender a sus hijas por 30.000 euros" titula la noticia...

En una sociedad donde prácticamente cada día nos vemos obligadas a consumir algún producto de necesidad o no, donde cada vez nos aburrimos antes de lo que poseemos y necesitamos sustituirlo por la última novedad, en una sociedad, neoliberal, en definitiva, nos extraña leer, camino del trabajo en el autobús de linea, una noticia que titula: "Detenido cuando trataba de vender a sus hijas por 30.000 euros". Nos llevamos las manos a la cabeza y pensamos "que grandisimo cabrón", pero ¿por qué?

Miro a mi alrededor y pienso en que cualquiera se desprendería de cualquier posesión que le pagasen bien. Sobre todo, cuando no hace falta o no se quiere. Es más, muchas cosas, incluso que aun están en buen estado de uso, se acaban tirando por aburrimiento. Entonces, por qué ha de extrañarnos tanto el hecho de que un progenitor venda algo que, probablemente, no desee seguir teniendo o que, incluso, por el motivo que sea, (seguramente económico) no pueda seguir costeando si es lo que hacemos con el resto de cosas que guardamos en la residencia de cada cual.

No entiendo la exaltación de la gente ante estos casos cuando yo daría cualquier cosa que no pudiera mantener a alguien que la quisiera, siempre que asumiese la responsabilidad que conlleva. ¿no es acaso una mayor irresponsabilidad el mantener a dos hijas en la indigencia, sin posibilidades de estudio, amplitud de vivencias fuera de la pobreza, etc? Y, porqué, si el estado no se hace cargo de las personas cuando no tienen posibilidad de subsistir, o si no se limita la natalidad a quienes puedan darles unas condiciones dignas. Es decir, ¿por qué si no se mantiene una actitud fascista en el control de la natalidad se ejerce fascistamente en el control de la compra/venta de seres humanos? ¿Sería diferente si se regalasen para que nadie pensase que es por animo de lucro? Al no tener ánimo de lucro y ceder una hija a unas personas que, probablemente no puedan tenerla biológicamente y estén en largos procesos de adopción, ¿Considerariamos esta accción una obra de caridad? ¿podría, ese nucleo que cede un bien a otro que no puede tenerlo de otra manera, ser considerado una ONG? ¿por qué no?

Como se ve, me asaltan las dudas ante las actitudes moralistas que no encuentro explicación sin entrar al campo de la especulación, el prejuicio de que la persona que fuera a comprar esas pequeñas fuera una traficante de órganos, por lo que podríamos prejuzgar injusta la acción de la persona vendedora o cesora. O, que pudiera ser una persona dedicada al proxonetismo y fuera a explotar a esas menores sexualmente para lucro personal...

El problema, básico, es que cuando prejuzgamos siempre lo hacemos pensando mal del resto. no prjuzgamos que ese padre o madre que pueda estar vendiendo o cediendo a sus hijos/as lo esté haciendo con "toda" la responsabilidad de haber buscado una unidad convivencial donde poder darles mayores posibilidades evolutivas a éstas.

La moral lo abarca todo... Pensemos, analicemos, entonces, nuestras reacciones ante las cosas que más evidentes nos parecían... ¿no es, acaso, esa moral la que invade nuestras pesadillas? ¿No es el cuidado y, por ende, "la feminidad" lo único inmutable y, por tanto, no vendible?

2008/10/16

Hasta las Gonadas de Revolucionarias Heteronormativas

Pese a ser una persona de caracter nervioso y bastante dinámica, suelo tratar de tomarme la vida con sosiego. Aun así, como no podría ser de otra forma, hay cosas que me exasperan. Entre otras, hoy quiero hablar de las "revolucionarias" sumidas a los patrones heteronormativos. De esas personas que antes o despues han de preguntarte con quién te acuestas, como si mi vida girase en torno a ello y como si sin esa información la gente no supiese si soy o no de fiar o qué se puede hacer conmigo. Me resulta agobiante, sobre todo, porque me hace invertir en la explicación mucho tiempo; inversión que en innumerables ocasiones ha sido una perdida, más que una inversión, de un precioso tiempo. Así que he decidido escribirlo, tal vez así, a alguien que pudiera estar pensando en robarme tiempo, pueda evitarselo.

En primer lugar, la necesidad social de saber cual es el sexo biológico de otra persona ya me parece una soberana memez, tanto cuando me lo preguntan en formularios, como cuando me lo pregunta gente con la que conversas en la calle. Es ridículo. Bueno, salvo que quieras hacer algún tipo de diferenciación en el trato que vayas a mantener con esa persona dependiendo del sexo en el que elija encasillarse. Claro que eso, pese a que normalmente pasa y viene a ser una práctica social habitual, me resulta altamente sospechoso; más aun cuando esas personas están discutiendo o se mueven en ámbitos discursivos "revolucionarios" o, al menos, no continuistas.

Pero, si cuando además de reiterar y reforzar la diferenciación de sexos (con la consiguiente estratificación que se hace entre ellos y sus consecuencias), se trata por activa y pasiva de concluir que la persona que tiene enfrente es de una u otra "sexualidad" y que, además, es preferible y deseable que sea de la que se reconoce en el propio interés de la que interroga, es lamentable. Dejemos por un momento las abstracciones y llevemoslo a lo concreto con los ejemplos que me han llevado a escribir. Voy a poner dos, uno que da como resultado una perdida de tiempo y uno que resulta una inversión:

Primer ejemplo: Dos personas que son pareja y llevaban un bar de ambiente en Bilbao, de los cuales, uno de ellos lleva, insistentemente, seis años preguntandome "cuando voy a salir del armario" a lo que le suelo responder que no puede salir quién nunca ha estado dentro de ninguno, además de haberle explicado al menos en un par de ocasiones la tipología de personas que me atraen, etc. Él nunca entenderá que no me resulte atractivo y se reafirma en que soy "un maricón armarizado", bueno... es su opinión y la respeto.

Segundo ejemplo: Dos personas que, son pareja y militantes sociales, me encaminan una conversación hacia un punto donde he de explicar que me siento atraida por una tipología de cuerpos más o menos concreta, lo mismo que me siento atraida por formas de ser concretas y a otras las alejo de mi cuanto puedo. Y, me vienen a decir exclamativamente, que qué tiene eso de queer. Se lo expliqué y creo que lo entendieron, pues no ha vuelto a salir la pregunta ni me miran de otra forma a la que me miraban antes, despues de la explicación.

Pues no sé lo que tiene o no de "queer" mis gustos, experiencias o apetencias sexuales de uno u otro momento. Realmente, yo pensaba que lo más "queer", o simplemente lo más afín a mi personalidad, era la insignificante preocupación que sentía por el sexo o la sexualidad de quién tenía delante. El tratar de no diferenciar el trato con unas u otras personas, ya fuera en lo conversacional o en lo sexual. El hecho de saber que me hubieran comido la polla "hombres", "mujeres" o personas que no se identificaban ni con uno ni con otro sexo o, incluso, personas que se identificaban, o no, en una u otras sexualidades; el hecho de que hubiera rozado con mi lengua pieles, mordido cuerpos, masturbado gónadas sin importarme nada más allá del momento y la persona que tenía delante me parecía mucho más "queer" que el hecho de que tuviera que encasillarme en algo, definirme como algo, crearme una nueva etiqueta para definirme y que me comprendieran.

Fue una bonita y curiosa experiencia también, la que me surgió en una de las noches en las que nos fuimos de fiesta con la gente que daba las charlas en las jornadas Feminismo PornoPunk que se hicieron en Arteleku. Nos fuimos con uno de los que estuvo hablando sobre post-porno. Y, lo más curioso de todo, es que en una conversación que manteniamos él y yo en la calle sobre postporno, al lado de uno de los bares donde estabamos bailando junto con el resto, el me empezó a meter mano, me besó, y yo le devolví el beso. En algún momento debió darse cuenta que no me excitaba la escena en sí, pero que no dejaba de besarle por ello. Me lo preguntó y le respondí y, él que hacía post-porno, me definió como "el heterosexual más curioso" que había conocido, él dijo que tenía muchos amigos heterosexuales, pero que ninguno era como yo. Claro; yo no soy heterosexual, ni homosexual, ni bisexual ni nada. Soy sexual, pero aquella situación no me provocaba ningún tipo de excitación como le dije. Para mí, simplemente, ese beso en ese contexto de complicidad y reciprocidad era estupendo como beso en sí; no como un beso que debiera llevar a algo más. Pues al igual que no todos los besos llevan a algo más, tampoco el sexo ha de empezar con un beso por obligación como nos vienen explicando las películas de "Hollywood" ese.

En mi opinión, son ejemplos, tanto los dos primeros que he contrapuesto como el tercero que he sumado a la reacción de la de los otros dos y a mi concepto de inversión de tiempo, de que las personas, incluso las "revolucionarias", estamos costruidas dentro de los parametros de la heteronormatividad y que, incluso, las que trabajan, o trabajamos, por la liberación sexual, incluso en asociaciones o grupos queer, algunas veces tenemos reacciones controladoras y clasificadoras hacia el resto. Está en manos de cada cual la decostrucción de género y sexualismo imperante en la sociedad y en la vivencia personal.

¿qué más da la sexo, sexualidad, color de piel o altura? ¿qué más da la talla de pantalón que uso, el estilo de ropa que me pongo o si me perfilo? ¿Me quieres clasificar? Pues hazlo tú misma, porque no voy a perder el tiempo yo en definirme en esos patrones.

¿Tienes tiempo que perder?

2008/09/30

La Lógica de la Discriminación

Realmente todas las cosas guardan su lógica, no tenemos más que ponernos a buscarla. En una sociedad como la nuestra la discriminación ha sido uno de los valores que más discursos coherentes ha creado, podremos observarlo en el tiempo que lleva el discurso segregacionista en vigor en las acciones del día a día de una gran parte de la sociedad.

La discriminación la podemos observar en los puestos de trabajo, en el hogar de cada cual, en las relaciones intergeneracionales, en las relaciones sociales, en el ocio, es decir, en todos los ámbitos y espectros de la vida y, aún hoy, se mantiene en vigor. Obviamente, han de ser discursos muy lógicos y coherentes, puesto que si no las personas inteligentes rechazarían sistemáticamente las acciones y actitudes discrminatorias como parte de la sinrazón y necedad de una minoría social. Sin embargo, la experiencia de cada una nos muestra que hasta ahora no viene siendo así, sino que se le da cancha a todo discurso heteronormativo como discurso referente por el cual han de regirse los valores de las personas. Con lo cual, da por pensar que el discurso debe ser muy coherente y, por tanto, digno de ser reproducido.

Las discriminaciones, como cualquier actitud que se reproduce en los actos cotidianos de cada una de las individualidades sociales que conforman la comunidad, son procedimientos asimilados desde un principio en la niñez, mediante los mecanismos educativos que mantenemos tanto en lo familiar como en lo escolar. Por tanto, una vez interiorizados ciertos conceptos sobre "las mujeres", "gays y lesbianas", sobre "transexuales", sobre "negros, rojos o amarillos", es decir, sobre todo lo que no sea ese pellejo que recubre todo alrededor de nuestro ombligo blanco y heterosexual, asimilamos que es indigno de ser categorizado a nuestro mismo nivel, por lo que lo prejuzgamos como inmediatamente inferior a lo normal; a todo lo normal que aspira ser la heteronormatividad.

Resulta curioso, en la escuela se trata de enseñar al alumnado que todas las personas son iguales y no han de ser tratadas como no les gustaría que les tratasen a ellas mismas. Pero, sin embargo, en la calle se reproduce un discurso y unas actitudes segregacionistas. La ingongruencia entre el discurso para adultas que, supongo, debieramos asumir como propio pues así nos lo enseñaron nuestras ancestras, y el discurso que tratamos de hacer entender a las siguientes generaciones; crea entre ambos un vacio, es decir, crea un vacio entre discursos que se refleja en las acciones del día a día de una sociedad diezmada y, a su vez, reproductora, de cuantos valores deshecha en la educación de sus hijas.

Realmente no deja de ser otra cosa, más allá, del miedo al cambio, a lo que no hemos conocido en propia experiencia. Mentes y personas sin mayores visos de solidaridad que echar una moneda a la salida de la iglesia. Personas ellas que no entienden, ni hacen por entender, el significado y el poder de las palabras empatía, paridad y lógica social. Para ellas la lógica no abandona la egolatría vivencial de cada una de ellas. No aspiran a más, no quieren darse cuenta; no aceptan crítica ni se molestan en hacerla a sus propios discursos, métodos ni acciones. No es más que el miedo al cambio, el miedo a que sus hijas se nieguen a ser víctimas de una sociedad represora. Quieren, caiga quien caiga, que sigan los pasos de sus progenitoras.

Estos últimos años han muerto a razón de 70 mujeres a causa del machismo que impera en esta sociedad, innumerables personas transexuales a causa de la transfobia que emerge de las mentes más recalcitrantes y necias, muertas y agredidas han sido personas que por su sexualidad disidente, parecían poner en tela de juicio la normatividad de la heterosexualidad. Muertes, todas ellas, que no alientan más que la sinrazón social que sigue y seguirá existiendo salvo que hagamos un esfuerzo por el cambio.

Debería darse cuenta la sociedad y, especialmente tú que estás leyendo, que esa mujer asesinada a manos de su pareja heterosexual es tu pequeña hija que hoy educas en valores desiguales respecto a sus compañeros de clase; ese gay, esa lesbiana, esa persona bisexual, transgenero o transexual, pese a que por tus ideas retrógradas puede no habertelo dicho pues no has fomentado un entorno de confianza y comunicación en tu hogar, puede ser tu hijo o hija que mañana acabe muerto o muerta, en la salida del trabajo, en el pasillo de su instituto. No, la mía no (puedes estar pensando). Sí, la tuya también, porque es tu trabajo como familiar y educador, al igual que el mio como profesora, al igual que el mio como agente social del cambio, el fomentar actitudes y valores que generen esa empatía, paridad en las que se base una lógica social de convivencia.

Aunque sea por egoismo, únicamente porque quieres lo mejor para tu hijo o hija, para tu sobrino o sobrina, dejale ser lo que quiera, permitele sentir y compartir esos sentimientos contigo. No prejuzgues su vida, porque decida vivirla de un modo diferente a como tú la has vivido.

2008/09/26

72 erahil izango ditugu aurten ere?

Egon naiz gaur asteburuko "el correo" egunkariko astekaria irakurtzen, bertan agertzen zen iritzi artikulu bat ain zuzen ere tratu txarrak jasatzen dutenen aldeko defentsan ateratzearen ondorioak zeintzuk diren kasu askotan.
Idazten zuen tipoak bere hiru esperientzia kontatzen zituen bik ondorio berdinekin, erasotuak bere alde egiten duenaren aurka jarri eta erasotzailea justifikatzen zuela gertatutakoa, eta hirugarrena, zein erasotzailea gauan esnatu eta bere andra ohe ondoan aurkitzen du berari begira eta esaten dio: "si me vuelves a poner la mano encima, borracho o sobrio, te rajo la garganta mientras duermes", eta berriro ez omen ziola eskurik gainean jarri azaltzen duena.

Ni gogoan dut, eta artikuluan ere erreferentzia egiten zitzaion, duela gutxi tipo batek, ni bezala irakasle den (edo zena koman, hiltzeko zorian, baitago) batek neska jipoitu baten alde egin eta erasotzaileari aurre egin zoin... tipoa izugarrizko kolpeak jasan eta ondorioz koman dago. Baina ez, larriena ez da hori, ni ere berdina egingo nukeela uste dut egoera hori nire aurrean ikusiko banu. Txarrena da neskak, ondoren, egindako deklarazioetan maisu honek zertarako sartu zen ez zuela ulertzen eta "euren gauzak zirela" aldarrikatu zuen.

Orduan, "euren gauzak" baziren, zer ostia egin dezakegu besteak erasotzaileen aurrean? Tipo honek egin zuena izango litzatekeela egin beharrekoa ados nago, eta erasotzailea seko bukatzen badu "un lastre social menos". Baina, niri benetan arduratzen nauena... norberaren bizitza arriskuan jarrita ere, erasotzaileekin bukatzen al dugu "euren gauzetan" sartzen naizenean? Hori momentuko irtenbide bat izan daiteke momentuko erasoa gelditzeko, baina horrek eragozten dio horri egiten jarraitzea? eragiten al du horrek jarrera hori berriro ondorengo belaunaldietan ez garatzea? Benetan, ez dut uste. Beste irtenbide bat bilatzea izango litzeteke niretzat egokiena...

2008/09/23

Dragpeerismo: El Valor del Matiz (III)

Siempre hablamos, al menos en los círculos que tratamos temas de sexualidad o género, del valor de la igualdad, o mejor expresado, de la paridad. Pero muchas veces, cabría pensar si no sería más interesante que lo enfocaramos desde otro lado. Parece obvio, para algunas al menos, que cuando hablamos de igualdad no lo hacemos de ejercitos de autómatas de similar aspecto físico y pensamiento sobre el mundo, sino de personas que tienen los mismos derechos y oportunidades de desarrollar habilidades sociales que envolverán sus vidas y las de quienes les rodean.

Por eso, cuando hablamos del desarrollo de habilidades que conlleven a una paridad social que, trascendiendo sexos y géneros, abarquen a toda persona que en ese coletivo se halle. Hablamos de personas con pensamiento crítico y valores empáticos que hagan posible una comunicación fluida entre ellas a fin de poder desarrollarse tanto como individuas tanto como colectivo, en haras de un valor común. Sin embargo, al tratar de desarrollar un discurso fundamentado en estos valores de la izquierda, a ésta se le suele (o se nos suele) olvidar uno o varios aspectos importantes con los cuales suele quedar a medio recorrido el camino que debería hacerse hacia la paridad.

Por un lado, primero, el "yo" (ese yo personal de cada una) y ese "nosotras" (ese nosotras común pero afín al "yo" de unas cuantas); esas dos calicaturas unipersonales o colectivas que pueden ser creadoras de discurso por las circunstancias sociales que les hayan llevado a ello, pero que siguen fundamentadas en el egocentrismo y la egolatría personal, y en el etnocentrismo, eurocentrismo, xxxxxcentrismo que suele crear el discurso colectivo que no mira más allá de los intereses de una pequeña clase aristocrática (fuera parte de cómo se defina el grupo). En este primer punto, me refiero al discurso elitísta que se produce en muchos ámbitos, que disfrazado de igualitario inunda las calles, los estudios y los trabajos.

Extrañas circunstancias en las que para una pequeña artistocracia o élite se crea un espacio burbuja, un espacio físico o temporal, en el cual la clase "protegida" se siente segura y reconfortada. Un espacio en el que la pequeña aristocracia, ese petit comité, tiene una serie de privilegios respecto al resto; proferidos por sí misma o por un gobierno paternalista que cuida de sus fieles ovejas, para que nunca tengan que enfrentarse a los lobos, pero sin quitar a lobos de en medio, sino arrinconando y marginando a sus ovejas y enseñandoles a comunicarse entre ellas en los espacios protegidos. Por supuesto, siempre escudandose en la promulgación de la igualdad, para lo cual ceden espacios discursivos donde "empoderarse".

Sí, normalmente entendemos la élite únicamente como las personas que son dueñas y señoras de la vida del resto, ese ente privilegiado que está por encima de nosotras, en ámbitos de decisión y gobierno, pero yo no hablo de esa gentuza corrupta, al menos hoy no.

Por otro lado, tenemos una segunda problemática en la generación de discursos motivada por esa egolatría personal o grupal, de la que no nos permitimos escapar. Este segundo problema consiste en pensar en las categorizaciones que damos a las ideas que exponemos y que lanzamos al resto. Por lo general, estas ideas se convierten en aserciones o negaciones categóricas de la realidad social que nos envuelve, la que nos rodea. El problema, concretamente, está en exigir al resto que desarrollen mentes críticas, cuando nosotras en muchas ocasiones, en la creación de estos discursos, no damos pie, ni al resto ni a nosotras mismas a hacer críticas de estos; dejando la capacidad crítica para el único momento de la creación del discurso y perpetuando ese discurso sin revisión, por los siglos de los siglos. Es decir, hacemos doctrinas de aserciones o las negaciones, ascendiendolas a aserciones o negaciones categóricas e inamovibles. Tratamos durante la ardua elaboración de los discursos de no cometer errores que terceras personas o colectivos puedan echarnos en cara, zanajando de una vez por todas, de un modo incomprensible la ambiguedad y la posibilidad de matizar respecto a esas mismas ideas, zanjando por tanto la capacidad crítica de la que haciamos gala.

Crasso error. Al igual que es un gran error valorar el discurso de otras personas o colectivos entiempos y circunstancias diferentes a las que les dieron origen.

Malo me parece, por tanto, el no dejar lugar a revisiones y matices, y no dejar abiertas nuestras mentes a posteriores nuevas modificaciones del discurso. Pero igual de malo me parece obcecarse en mantener un discurso creado desde la realidad unipersonal o unigrupal cuando otras personas pueden darte claves de realidades diferentes que desarrollen tu discurso mucho más allá de loq ue sin ayuda habías podido desarrolar; únicamente por no reconocer que no todo el saber se hallaba en tí, en vosotras.

2008/08/29

Las Ladies son Torpes...

Srs, Sras, damas y caballeros, niños, niñas y gente que no nos sentimos representadas en la presentación... para todas las presentes y para las que aun están ausentes pues no han vuelto de vacaciones, les presentamos la otra mamarrachada que me he encontrado en el viaje: El gobierno frances ha determinado que "las mujeres son torpes". Seguramente sus sesudos científicos de bata blanca con sus experimentos, los sociólogos de mayor prestigio con sus estudios de campo y los políticos respancingados en sus sillones han llegado a esa conclusión.

Nosotras, simples mortales, ignorantes por nacimiento y pertenencia a nuestra clase social, obnubiladas mentes que no percibimos las distancias, ni los problemas ni nada como sus privilegiadas mentes, no alcanzamos los niveles de inteligencia como para darnos cuenta de nuestro crasso error al predicar la igualdad de oportunidades que conllevará a la igualdad social. No. Pero sus privilegiadas mentes, estudios y conocimientos varios nos van a hacer ver la luz. Van a evitar los mayores desastres en carretera, van a reducir la mortalidad entre las habitantes de francia con la nueva medida que han tomado para ellas, para las torpes. Para ese sector de la población que se pone en peligro cada día y juega con nuestra seguridad...

No lo sabiamos, pero ellas necesitan 20 cms más y por ello el gobierno les otorga lo que en otros campos no pueden darles sus heterocentrados maridos:





Luego, alguno de los compañeros de viaje comentó que por España se estaba tomando esa misma medida... apaga y vamonos.

Un Saludo

2008/08/27

Una Noche en Vacio

Otra noche de insomnio. Puede que sea efecto de la larga temporada que me he pegado de fiesta noctambula, aunque otras veces para la segunda noche ya estoy durmiendo sin problema alguno... O puede que sea porque estoy nerviosa por alguna fecha que se acerca y a la que tendré que hacerle frente (una vez más, que horror). No sé, puede ser por varios, incluso, muchos motivos o convinaciones de ellos que enmarañan mi mente con una gran cantidad de ideas que me aturullan el cerebro.

No sé, y puede que no saber también me ponga nerviosa; pero algun motivo hay para que no logre dormir. Aunque, pensandolo bien, no es el insomnio lo que me impulsa a escribir. Es más bien, el inmenso vacio que estoy sintiendo repentinamente en mi interior lo que me ha traido delante de esta pantalla de ordenador.

Es el nudo en la garganta y en la boca del estómago, la incesable necesidad de beber que alivia la sequedad de mi boca, la aspereza de todo mi cuerpo que llora por una caricia que le haga relajarse. Es la sensación de inutilidad que tengo estos días que no estoy ni aquí ni allí, ni arreglando el mundo, ni estudiando, ni trabajando, ni viajando... no estoy.

Es jodido cuando la gente te pregunta por tu vida, se la explicas y a lo más que llega es a decirte eso de "calla, si tu no tienes porqué preocuparte..." o "ya quisiera yo tu vida...".

Parece que yo no pueda tener problemas, seguramente porque los problemas que suelen afligir a la gente son económicos y esos procuro no tenerlos y, cuando llegan o lleguen, vivir con lo que toque. Los problemas que me desvelan a mí, son los tildados de "tonterías" que a una gran mayoría no interesan y, mucho menos, preocupan.

Puede ser que mi escala de valores esté rota, puede que le falten varios peldaños y por eso no sea capaz de subir a la altura desde la cual, el resto, disfruta de una vida sin preocupaciones más allá de las meramente monetarias. Pero, por contra, pienso que sin estas preocupaciones que tengo, si ahora siento un enorme vacio... sentiría un ineludible abismo en mi interior. Un abismo insalvable que me impediría alcanzar las metas que día a día me voy poniendo.

¿Por qué ostias me siento esta noche tan vacia?

Un Saludo

2008/07/25

Retórica de la disparidad. Fragua de la disparidad

Este texto lo escribí en marzo (y me lo publicaron en mayo en la revista HIKA), es denso pero me parece interesante traerlo... y como estoy de vacaciones y no avanzaré mucho este més lo podeis leer por fasciculos ;)
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Fragua de la Disparidad:

A menudo oímos hablar a la gente y a nuestros propios labios sobre igualdades, desigualdades, oportunidades y términos similares, aplicados casi siempre a la histórica disparidad habida entre sexos y/o géneros. A menudo ocurre que hablando con otras personas se repiten los argumentos hacia una u otra postura haciendo notar la opaca capacidad de observarse en las posturas ajenas y dando como resultado la inutilidad argumentativa de cada postura en contradicción con la de la compañera. ¿Tan diferentes somos para no poder escucharnos? Somos y seremos diferentes mientras sigamos educando en la disparidad, en la diferencia y, sobre todo, mientras nos regocijemos en esa diferencia.


Al plantear la cuestión de la diferencia entre sexos o, más bien, entre géneros sexuales hemos de plantearnos dónde radica el principio de esa diferencia que fluye hacia la dispar consecución de derechos y posibilidades en la vida de cada persona. Hemos de ser capaces de observar el proceso de desarrollo de nuestra propia existencia y de las demás para poder analizar en que lugar exacto podemos definir la diferencia y su consecuente disparidad.


En mi opinión, únicamente, pueden ser discriminadas las cosas que pueden ser denominadas de una u otra forma; es decir, solamente pueden ser discriminadas las personas u objetos que podemos clasificar y, a raíz de la clasificación, las que pueden ser portadoras de identidad, por lo que me parece de Perogrullo decir que la identidad es la base sobre la que discriminar. No obstante, es cierto que las identidades han tenido un peso importante a la hora de las reivindicaciones sociales que se han ido haciendo en la historia, las cuales, a su vez, han sido procesadoras de mejoras en los derechos de las personas. Es igualmente cierto que sin que las mujeres se identificaran como tal y reivindicasen la paridad de su personalidad grupal (o rol de género) a la hegemónica masculinidad no se habrían conseguido avances en este campo. Y es cierto, por tanto, que en este sentido la identidad ha creado bloques revolucionarios de lucha por la mejora de los derechos de las personas tanto en la esfera pública, como en la laboral o personal. Pero ¿es, entonces, revolucionaria la identidad personal o la identidad de grupo?


Haciendo un análisis superficial vemos lo positivo de las identidades personales que dan posibilidad a la generación de identidades grupales, que a su vez pueden ser generadoras de corrientes sociales de identidad por la equiparación de derechos a las personas de otra identidad. En nuestro caso, nos toca hablar de las identidades de género, pero es cierto que pueden ser otras como lo fueron las de clase que hoy dicen los expertos que han expirado, las de religiosidad o laicismo como contraposición que aun hoy en día siguen vigentes, las sexualidades que aun hoy, por desgracia, también siguen siendo motivo identitario. Como podréis observar, en las identidades que menciono (y en muchas que olvido) se han dado o se están dando luchas identitarias de reivindicación de la paridad con respecto a las identidades diferenciales contrapuestas a la suya propia. Son luchas en auge que están dando pasos de gigante en la garantía del respeto de sus derechos personales y grupales. Pero, no obstante, sin desmerecer el trabajo que hacemos las personas que militamos en esas luchas que somos muchas, sin negar el esfuerzo que hacemos día a día en la elaboración de un sinfín de propuestas, acciones y materiales para lograr la aplicación de nuevas leyes, conciencia social de problemáticas concretas, etc. hemos de ser críticas con nuestras propias posturas y analizar en profundidad los orígenes y consecuencias de las cosas que hacemos y reforzamos.


Si lográsemos ir un poco más allá en el análisis del origen de las causas por las que luchamos y si lográsemos ser un poco más críticas con ciertas cosas que reforzamos, a pesar de que no sea hecho conscientemente, pudiera ser que avanzásemos más o al menos más consecuentemente con la ideología que decimos defender. En este proceso de análisis, dejando a un lado la superficial argumentación en pro de la identidad, habríamos de tratar de desenmascarar lo que la identidad en sí encierra para sí misma y para las demás identidades. Habríamos de hacer un esfuerzo por ver qué quiere decir la palabra identidad o el verbo identificar y que efectos tiene sobre la conducta humana el hecho de tratar de identificar todo lo que se haya a nuestro alrededor.


Ahondando en la identidad de género que es la que me trae por el camino de la amargura en vista del cariz que está tomando la sociedad en este ámbito, pienso que pese a lo positivo que nos hayan enseñado a valorarlo, debiéramos tratar de “identificar” el mal que entraña el modelo identitario que ha sido desarrollado dentro de un sistema que insistentemente criticamos sin criticar la base identitaria sobre la que se cimenta. Es cierto, como ya he comentado, que las mujeres tras lograr una identidad grupal cambiaron mucho su precaria situación de disparidad con respecto la de los hombres, pero no es menos cierto que esa identidad, fuesen o no conscientes ya la tenían en el momento que pudieron ser identificadas como grupo por la identidad que las mantenía en la opresión, pues ya en ese momento se mantenía a todo ese grupo de identidad generista en unas funciones y condiciones sociales concretas, sobre las que más tarde harían su revolución identitaria. Por lo tanto, las identidades, tanto la masculina como la femenina que conocemos como las grandes únicas, no son nunca consecuencia de concienciación grupal oprimida, pues cuando alguien observa la necesidad de agruparse en grupos de afinidad por opresión, es decir, cuando toma conciencia de esa opresión, es porque ya pertenecían a ese grupo identitatario oprimido que en ese momento se enfrenta al hegemónico.


Teniendo en cuenta esto que voy comentando y como es evidente, y ya he puesto en relevancia otras veces, la nocividad del sistema dicotómico sobre el que se sustenta esta sociedad, es evidente que el sistema generista dicotómico es la base inequívoca de la disparidad entre sexos fruto, obviamente, de la capacidad de identificar como diferentes a las personas por unos rasgos físicos o actitudinales y comportamentales (todos los que se representan en los roles definitorios de la masculinidad y de la feminidad) que son asumidos por la educación continuista que recibimos las personas de uno u otro sexo.


Concretando: Las personas que por su físico o modo de comportarse puedan ser identificadas por terceras como femeninas o masculinas, obviando su sexo, serán incluidas en grupos identitarios concretos de mayor o menor rango según lo parecida que sea esa identidad a la que se asume como mayoritaria en las sociedades occidentales actualmente, pues es desde las que se teoriza y valora el resto del mundo. Pero incluso, incluyendo el sexo en los parámetros de análisis, los roles asumidos por uno u otro sexo serán recíprocamente generadores de disparidad, según los roles asignados a cada uno de ellos que sean similares o no a los asumidos mayoritariamente por quienes adoctrinan en moralidad y creación de identidad única y exclusiva.


Por lo tanto, la persona que mantenga su identidad conforme a la exigida a su sexo y reproduzca los roles asignados no tendrá mayores problemas, pues estará dentro de las exigencias sociales hegemónicas. Sin embargo, la persona que no asuma los roles asignados a su sexo, los cuestione y no los reproduzca, será fruto de una discriminación identitaria que propiciará una disparidad social en cuanto a derechos y posibilidades de desarrollo personal en todos los aspectos de su vida. Pero no será la concienciación de pertenencia a ese grupo discriminado la que cree la discriminación, sino la identidad hegemónica sobre la cual se valoran el resto de identidades sobre las que ésta ejercerá, como poder valorativo omnipresente, una clasificación identitaria en la que, siempre y todos los casos, será subyugada a la que es portadora del valor inicial y que será desde la que se compararán el resto de identidades.


Desde el momento que creemos y creamos la necesidad de identificar, se generan mecanismos de clasificación y subyugación de identidades que hoy en día siguen vigentes. Pero aun hay otro condicionante en la generación de estos mecanismos: El hecho es que la egocentría y la etnocrentría hace que el referente desde el que se valora sea uno mismo, como individuo o como grupo desde el que ejercer valor y definir el valor del resto; que, por mucho que nos disguste, no suele ser para darnos cuenta de lo malos que somos o las cosas negativas que hacemos, sino que exige como mínimo las características que posee para exigírselas después al resto de identidades personales o grupales.


Como conclusión personal, he de decir que opino que las circunstancias que en una época histórica pudieron hacer que el hombre tuviese acceso a cotas de poder que fueron negadas sistemáticamente a la mujer y siendo éste el ego-centro desde el que se valoró las relaciones y se valoró las acciones y obligaciones que fueron asumiendo las personas de uno u otro sexo, es el origen desde el que se crea una identidad ego-ísta sobre la que empiezan a crearse clasificaciones basadas en identidades sobre las que luego desplegarían sus garras las identidades más amplias como pertenencia a una país, una raza u otras, siendo la base común a ellas la diferencia de géneros que encarcela en dos sexos a las personas.


Generando Disparidad Generista:


Tantas y tantas veces lo decimos que parece que vaciemos de contenido el discurso, cuando realmente el discurso contiene la esencia en su ser y son las personas quienes con muchos de sus actos y actitudes crean situaciones carentes de coherencia con sus discursos. No es el discurso que versa sobre el origen reproductor de la disparidad de género el carente de contenido, sino las personas que tras analizar el discurso y, diciendo, que estando de acuerdo con los hechos que en él se relatan, no hacen nada para que no sigan reproduciéndose.


No le resultará nuevo a nadie el que yo diga que a niños y niñas se las diferencia desde antes de nacer, al preguntar al médico si es niño o niña, ni que el hecho de que los nombres tengan la exclusividad de servir a uno u otro sexo para no crear confusiones es parte también de una diferenciación que no hallo razón de que siga siendo. Ni que decir tiene que vestirlas de un color por su sexo o regalarle un tipo u otro de juguetes no mejora el panorama o el hecho tan estúpido de que a unos se les enseñe a mear de pie y a otras sentadas. Y, ya puestos, como también decía Beatriz Preciado, que se designe un baño u otro dependiendo de nuestro género y poniendo así en relieve la importancia de éste a la hora de mear o cagar, obviando que tanto un sexo como el otro tiene esas mismas necesidades sin que esté entre estas la diferenciación de espacios para satisfacerlas.


Para no resultarle extraño ni novedoso lo que estoy exponiendo, bastante delito tiene el que sigamos reproduciendo estos mismos patrones. A pocas mujeres se les ve entrando en los baños de hombres o viceversa si ese está libre, porque no son los suyos. Hasta que punto ha de llegar la paranoia personal de cada persona en cuanto al género que preferimos sentir dolor estomacal reprimiendo y reteniendo la micción a sentir vergüenza ante la llamada de atención de otra persona por utilizar un baño que supuestamente no se nos designa. Igualmente, para estar hablando de lo que tantas personas y con tanto acierto expusieron con anterioridad a mí que deprimente resulta que sigamos esperando que nuestra descendencia sea de un sexo u otro para aliviar el ego o la soledad personal de cada una. Creo que habríamos de pensar seriamente qué queremos al tener descendencia y, si en ese chequeo se aluden razones ego-ístas, pensar si realmente haremos bien teniéndola, pues la descendencia no desciende de nada ni nadie, es una nueva vida en la que habrá que fomentar el desarrollo personal por encima de nuestras insatisfacciones infantiles, por encima de las carencias que tuvimos en la niñez o de aquella frustración por lo que quisimos ser o estudiar y no alcanzamos.


El problema está en que es habitual valorar todo desde una misma, sin tener en cuenta al resto que son o que vendrán a ser, por lo que tampoco se considerará lo que ésa que llamamos descendencia querrá hacer con su vida y reproducimos de esta manera todo el compendio de estructuras educacoactivas que pudieron usar con nosotras.


Al no ser novedoso el proceso de generación de exclusividad de género en la infancia trataré de dar un paso adelante y saltarme todos esos pequeños detalles que son artífices de la futura disparidad y que han de ser tan pequeños que rara vez hacemos caso de ellos y los cuestionamos. Voy a hablar concretamente del momento en el que niños y niñas asumen por completo que la desigualdad entre sus gónadas que en la infancia pudieron servir para conocer la diversidad corporal y el disfrute sexual es preferente en esta sociedad, el momento también donde está tan asumida esa diferencia que niños y niñas que habían jugado juntas hasta ese momento deciden separar sus compañeras de juego, el preciso instante donde el género está tan arraigado que donde hasta ese momento no había una diferencia clara se crea una falla que aleja dos partes de un mismo mundo. El momento concreto en el cual una mujer entiende que es diferente al hombre, que su situación social es dispar a la de éste y que, por tanto, ha de buscar su lugar a expensas de éste. El momento en el que esas compañeras de juego con las que compartían tiempo en el recreo del colegio han de ser retiradas del lado de la paridad por su género.


Un Enfoque Dispar para un sistema de Género Sin Sentido:


Como estaba diciendo, pese a que en la niñez no haya grandes abismos entre ambos sexos, estos se van generando a raíz de las reproducciones que hacemos de nuestras propias vivencias, evidenciando a veces cosas que de por sí no son innatas a la infancia y que, si no reforzásemos, no llegarían a desarrollarse como disparidades. Ese momento al que hacía referencia y que siempre me ha sorprendido por encima de muchas otras cosas es el momento en el que la capacidad de concienciación de grupo de las mujeres lleva a crear en la pubertad, o posteriormente, grupos o asociaciones feministas y esa misma capacidad para negar la entrada a hombres por su género o sexo.


Resulta indudablemente curioso que siendo al revés se aludan motivos educativos machistas, heteronormativos o tradicionales, pero nunca cuestionemos el hecho o el porqué siendo en esta otra dirección no son objeto de cuestión y se aluden argumentos de necesidad de espacios. Estoy completamente de acuerdo en que en una época, mayormente en los comienzos del movimiento feminista, podían hacer falta estos espacios, pero me parece completamente carente de sentido hacer alusión a esto entre niños y niñas que están estudiando por igual, que tienen espacios comunes e individuales sin distinción de sexo, o al menos sin una distinción magnánima como podría ser la de aquellos tiempos que nunca fueron mejores.


Como ya dije previamente habríamos de ser un poco más críticas con nuestras actitudes y nuestras propias acciones cuando nosotras mismas, luchadoras de la paridad entre géneros y otras que, dando un paso más, creemos que mejor sería cargarse el género de una vez por todas, estemos reproduciendo los patrones identitarios de un sistema que, incluso cuando creemos estar criticándolo, reproducimos para uno u otro lado, pero siempre al son de la identidad, la diferencia y su consecuente e inalcanzable disparidad.


(31/03/2008)