2009/05/29

River of Babylon (Skatalites)

El finde pasado estuvimos, unas cuantas couchsurfers, rememorando clasicos del ska... y, como no, me vino a la cabeza Skatalites. Sí, nos acordamos de skalariak, kortatu y algunos otros... pero siempre que se hable de buena música y del origen de algo... hay que mencionar a grupos como skatalites:

2009/05/28

Las Montañas Decrépitas

Estamos acostumbradas a nacer de la nada, entre fallas abiertas, crecer hasta la inmensidad y morir en una llana decrepitud... Sí, somos montañas. No somos ni más poderosas ni más grandes ni más pequeñas que el resto de los seres vivos que habitan la tierra. No somos más hermosas, ni menos, ni somos más sabias ni más tontas. Somos, eso sí, más viejas que el resto de los seres vivos que viven y albergan vida en el planeta tierra.

Nacemos entre fallas que se abren a nuestro paso y alcanzamos la cúspide de altura en los comienzos de nuestra vida, como la especie humana. En la inmensidad de nuestro tamaño vamos albergando vida que nos cubre de abajo arriba, aunque a cierta altura no estamos más que nosotras mismas, con nuestros pensamientos, sin permitir que nada brote en nuestras cimas. Un gran fallo del que nos damos cuenta, desgraciadamente, demasiado tarde, pues ya somos viejas, pequeñas, a veces incluso llegamos a la planicie cuando nos observamos en retrospectiva.

Sí, no os imagináis lo duro que es porque en vuestra corta vida no dedicáis un sólo segundo a la retrospección; pero si lo hicierais veríais, como lo vemos nosotras ahora, lo malo que es no dejar albergar vida en todo tu ser, pues te lleva a una decrépita muerte.

Nos hemos juntado las montañas más antiguas en una secreta reunión en un enorme desierto, en uno de los más grandes; hemos tratado durante años el tema, para hacéroslo saber a vosotras, las más erguidas y frías montañas, las más jóvenes, las que menos vida tenéis. A vosotras, las más atractivas montañas para esos diminutos seres que tanto se nos parecen en muchos aspectos y que tanto se nos diferencia en otros.

La reunión de ancianas y arenosas montañas del desierto quieren haceros llegar lo siguiente:

"Vosotras nacéis con todo, creéis no necesitar nada más, al igual que nos pasó a nosotras. Ahora estáis en el Himalaya pensando que seréis el epicentro del mundo siempre pero no es así. Perderéis la ilusión por ser observadas, por estar nevadas, dejareis de asombraros cada vez que alguien logre ascenderos y, entonces, habrá empezado vuestra regresión a "la nada", a la planicie más extrema, a la falta de ser y, al no ser montaña, dejareis de estar vivas como lo estabais. Es exactamente lo mismo que les pasa a otras especies vivas; nacen, piensan que prevalecen respecto al resto, creen ser el epicentro, pero el tiempo pasa y les pone en su sitio al igual que nos puso en el nuestro. El tiempo, dueño y señor del futuro lineal en el que vivimos nos pone a todas en el mismo sitio. En la horizontalidad y en la penumbra.

Podríais poneros a pensar si os pasará o no. Nosotras vivimos también ese momento, pero sólo fue un momento en la inmensidad de nuestro tiempo. Ahora, tras el paso de los milenios, la tierra y roca que nos mantenía erguidas se ha convertido en fina y caliente arena. La arena a su vez se volverá polvo... y seremos un poco más de polvo en la alfombra de la casa de algún otro ser. Hemos ganado en movilidad pues por el desierto, en el que vuestra linealidad os convertirá, vagamos como Dunas que ahora somos, pero sin apenas vida sobre nosotras. Desde luego, sin la vida que un día albergamos en nuestro interior, en nuestra superficie y en la superficie de los ríos que nacían de nosotras. Pero ahora somos arena de poca vida y seremos, en pocas centurias, polvo que nada contiene. Pero, os preguntareis, ¿por qué?

Las viejas Dunas que nos hemos juntado hemos hallado el momento de la desazón de la vida en el que la gloria se convierte en irremediable e imparable camino hacia la muerte. Sí, no sólo lo hemos observado en nosotras tal cual Montañas devenidas a Dunas, sino en otras especies, como la humana, en la que las adolescentes devienen a personas carcamales, gruñonas, que todo les parece molestar. Sí, justamente igual de mal que nos hace sentirnos vernos ahora en el ocaso de la vida. Pero nuestro desasosiego no puede ser el que perpetúe la muerte de las generaciones de futuras personas o montañas. Es necesario que nuestra vejez, la sabiduría ganada de años de experiencia, sea la que contemple la esperanza de la vida eterna, no infinita, pues todas hemos de morir como parte de la vida; pero la vida eternamente feliz que no puede darse sin una cosa...

Efectivamente, jóvenes picos, creo que estáis confusos, dubitativos, creo que, incluso, estáis asombrados, pues nos hacemos eco desde el horizonte del desierto y veis, por primera vez con asombro, lo que nos ha ocurrido.

No es una cosa mágica, pero sí asombrosa, sin la cual la vida se agota. Pero creo que por este instante la habéis recuperado pues, aunque sin querer, repito, os habéis asombrado. Y no es la capacidad de dar sombra, sino de asombro, lo que hace que la vida sea vivida con otros ojos, con otro cuerpo, con otro sentimiento... Es decir, la capacidad de vivir asombrada es la capacidad de vivir una vida soñada, pues el asombro abre horizontes en nuestros sueños, horizontes lejanos que tienen que ser visitados. Lugares de ensueño que no tienen, ni han de tener, ningún dueño.

Efectivamente, nuestro ego no nos permitía amarnos más que a nosotras mismas, tristes ególatras; pobres y ciegas xenófobas que mirábamos por encima del hombro a las cumbres más pequeñas y redondeadas, a las foráneas que no se encontraban a nuestra momentánea altura. No nos asombraba lo de fuera, simplemente no lo queríamos cerca. Ahora, somos nosotras las de fuera, a las que, ahora vosotras, miráis por encima de vuestros nevados hombros. Pero para nosotras ya es tarde, ya no podremos relacionarnos con foráneas pues no tenemos vida que ofrecer. No podremos asombrarnos porque nuestro futuro ya, ni siquiera está a merced del tiempo, sino del viento que nos reduce a polvo y nos abandona en las olvidadas esquinas que nunca se limpian.

Creemos que todavía podríamos impresionarnos. Es más, podría ser una completa sorpresa ver vuestro cambio. Un gran cambio de actitud. Seguramente, ese cambio asombraría a las nubes que podrían traernos lluvia, una lluvia que podría asombrar a una ínfima vegetación que pudiera, en su asombro, querer extenderse para conocer nuevos lugares, nuevas vidas. Flora extensamente sorprendida que podría, no menos que sorprender a alguna especie animal perdida que, con sorpresa, se adaptase a una nueva vida. Especies de fauna y flora que trajesen nuevos motivos de asombro a nuestra arenosa vida y que nos hiciese recuperar la alegría que renovase nuestra vida. Una vida rica, asombrosa y asombrante que sin altura desde la que mirar nada, pero con perspectiva temporal suficiente, nos nutriera de nuevas experiencias, nuevas personas, muchos colores... Increíbles viajes de ida, dudosas vueltas, pues tras un gran viaje nadie vuelve al mismo sitio, sino a uno que es visto por unos ojos mucho más abiertos que miran desde otra perspectiva. Una vida de asombro. Vosotras tenéis la oportunidad de daros y devolvernos la vida que no fuimos capaces de mantener. Por nuestra parte, procuraremos no quejarnos, no limitaros en vuestra actual capacidad de asombro y, vosotras, por vuestra parte no dejéis de asombraros.

Vosotras, nuevas generaciones, tenéis la siguiente palabra. Usadla."

El Boli Lila que quería ser Rojo o Azul

En un minúsculo y oscuro planeta llamado Estuche, en el que cohabitaban un sinfín de bolígrafos de otros tantos colores y formas diferentes, entre los cuales, únicamente, se repetían el Rojo y el Azul. Compartían el diminuto espacio con otros seres vivos como lápices, gomas, clips, portaminas, etc. Compartían largas conversaciones, creaciones artísticas en las paredes que conformaban el angosto planeta.

En este oscuro planeta en el que convivían tantos coloridos artistas tenían la costumbre de dibujar a oscuras, pues en Estuche, únicamente, entraba la luz en unos cortos e interrumpidos intervalos de tiempo; estando la mayor parte del ciclo artístico en la penumbra. Además, en los cortos momentos en los que asomaba la luz exterior, siempre, se llevaban a los compañeros Azul o Rojo, los cuales volvían exhaustos, aunque con historias increíbles sobre lugares insospechados, sobre trazos cortos y rítmicos hechos en un lienzo blanco. Eran grandes obras de arte según ellos contaban.

En el estuche había un boli que ansiaba tener la vida de los colores Azul o Rojo pues ver espacios abiertos y crear que había oído decir a sus compañeros, “la libertad”. Así que empezó a hablar con el resto de bolis, lápices gomas, etc. para empezar a revindicar su derecho a poder pintar en azul o en rojo para que, así, fueran sacados más a menudo de Estuche. Cada color empezó a hacer todo lo posible para parecerse a quienes disfrutaban de la supuesta libertad. Fueron duros procesos, pero la mayor parte de ellos, entre los que Lila había extendido la idea de la libertad, lograron cambiar y ser más reales, incluso, que los Azul y Rojo originales. Sin embargo, Lila, pese a ser el impulsor de todo, no dio con la fórmula de su propio cambio y tuvo que conformarse con haber liberado al resto de los habitantes del estuche.

Poco a poco, todos ellos, fueron saliendo del estuche de forma continua, casi ininterrumpida, siendo su tinta parte del lienzo blanco impregnado con azul o rojo… pero sin dejar lugar a ningún otro color, pues en estuche se habían homogeneizado los colores a los de la norma binarista: Azul o Rojo.

Pasado algún tiempo, al ver que a medida que se iban acabando las vidas útiles de sus compañeros, eran reemplazados por otros bolis rojos o azules que no tenían tiempo de hablar o crear nuevas obras de arte en su planeta Estuche por estar siempre sobre el lienzo blanco; Lila, se dio cuenta de la fatídica estupidez que había cometido. Sin desearlo había mandado a sus compañeras a la extinción más absoluta, siendo responsable, por tanto, de la anulación de la diversidad. Había condenado a los amigos de diversos colores a vivir una vida esclava y rutinaria como mandaba la norma, definiendo sus vidas por su apariencia y sus actos cotidianos.

Desde ese momento ya no quiso ser como nadie en concreto, empezó a valorarse como individuo, como parte diferenciada a la norma ya que añadía color a una lineal y monocrómica vida del planeta Estuche. No quiso, nunca más, que lo sacaran del estuche pero, sin embargo, tampoco se quedó dentro. Salió por sus propios medios, sin ninguna mano que lo sostuviese entre sus dedos. La experiencia lo hizo crecer y convertirse en un grueso Rotulador Lila Indeleble.

Desde aquel momento se dedicó a revindicar la diversidad y el descontrol como parte de la libertad que ahora entendía de un modo diferente. Escribiendo, desde ese momento, sus lilas proclamas en rugosas paredes de calles, astilladas mesas de madera de los bares o en lisas puertas o paredes de los baños.

Great Balls of Fire (Jerry Lee Lewis)

2009/05/27

Dear Mr. President (Pink)

me acaban de pasar esta canción que en la vida había oido, pero me ha parecido muy buena...

2009/05/21

Tronpikon eta Kaskarretaren arteko liskarretan aurkitu nintzenekoa

Udazkeneko egun batean, hotza hezurretaraino sartzen zaizun horietako batean, nire burua Tronpikon herritik hurbil dagoen magal batean aurkitu nuen. Bertan mila bat lagun zeuden elkarri harriak botatzen bi taldetan banaturik. Batek azaldu zidanez Tronpikon eta Kaskarretaren artean zegoen harizti bategatik ari ziren borrokan. Antza zenez ez ziren ados jartzen lurralde horren jabegotasunaz.


Eguerdia, arratza eta gaua pasatu zuten etengabe harriak elkarri botatzen. Magal horretatik, bai alde batera baita besterantz ere, ehun lagun baino gehiago ikusi nituen, zauriturik, anbulantziaz ospitalera eramaten. Zer nolako ikuskizun tamalgarria. Harizti bat baino ez zen eta eurak horregatik borrokatuz. Laguntzeko prest nengoen eta, nola ez, batzuei zein besteei eskaini nien nire laguntza, baina batak zein besteak ukatu egin zuten. Antza zenez atzerritarren laguntzarik ez zuten onartzen harizti hori euren herri nortasunaren parte baitzen. Horrela izan behar zuen ni ez bainuen ezer ulertzen.


Gaueko ordu txikiak izan behar zuten ni erdi lo bainengoen, konturatu nintzenean guda moduko horretan emakumezkorik ez zegoela. Etzanda nengoen pagoaren, agerian zeuden sustraietatik altxatu eta zaurituen Kaskarretako ospitalera zeramaten zauritu bati galdetu nion fenomeno horren zergatia. Tipoak, lotsatu barik, Kultur etxean beste herriko emakumeekin hitz eginez saiatzen ari zirela herrien arteko arazoa konpontzen, baina eurentzako hitzetatik konponbiderik ezin etor zitekeenik pentsatzen zutela, erantzun zidan. Su eta lur utzi ninduen, beste konpontzeko modua bilatzen zutenei entzungor egin eta elkarri zaurituz jarraitzen zuten. Noraino heldu daiteke gizakiaren mozolokeria?


[...]

2009/05/20

Su Último Invierno



Yo nací en su rostro, arrugado, tembloroso;
compungido aunque hermoso.
Fui formándome, poco a poco,
En una orilla de su ojo.

Fui creciendo y comencé mi camino,
fui resbalando sobre un cutis fino.
Deje tras de mí mi niñez,
un tesoro divino.

Ella lloraba cuando me dio origen,
lagrima fina y virgen.
Que por su rostro resbaló, como al resto,
cuando los sentimientos nos afligen.

Le lloraba a una planta que amaba,
pero que no se erguía en su tiesto,
le lloraba a una planta
que estaba en estado funesto.

Tras dejar su tez,
a un charco caí, chapoteando como un pez.
En la caída yo vi
que ella no moría de sed.

Era su malestar interno,
para la planta, puro veneno,
pues el salazón de sus lágrimas le robaba
su último invierno.





* No pregunteis por qué, ni idea, pero hoy me ha salido esto.

Solo le pido a Dios (Mercedes Sosa)

The Switch - Vancouver Film school

2009/05/17

Etxetik irten barik bidaiatzen jarraitzeko modu paregabea

Dagoeneko ohartuko zineten ahal izan dudan guztietan motorrez, egazkinez, kotxez, edo oinez... baina, beti ere, bidaiez joan izan naizela. Horietan ikusi, ikasi eta sentitzen nituen eta zoragarria iruditzen zitzaizkidan lekuak, pertsonak eta ohiturak ezagutzeko aukera ematen zidan horrek.

Baina bidaiatzen duzunean, aldi berean, bidaiatzen duten edota jaioterritik urrun bizi diren, pertsona ugari ezagutzen dituzu halabeharrez. Eta horien bidaienganako jakituriaren ere ornitzen duzu zure burua, zure ondorengo bidaiak prestatzeko baliabideak eta gomendioak eskuratzen baitituzu.

Behin, gomendio horietako bati so eginez, "couchsurfing" delako web orrialdean sartu nintzen eta planeta osoko jendeari etxea zabaltzen hasi nintzaien gure Bilbo hiria ezagutu eta, bertan bizitzeaz ezagutzen nuena, beste begiez ikusteko aukera izateko, aldi berean, pertsona horien bizimoduaz mundua eta bizitza ulertzeko eraz etab. ere, ikasteko aukera paregabea zelarik.

Beste batzuen artean, Milanen bizi ziren bi injeniari Turkiar etorri zitzaizkidan etxera Euskal Herriarenganako jakinmin handiarekin; Madriletik Erasmus egiten zebilen neska Danes eder bat etorri zitzaidan Bilbo hiria ezagutzeko eta Guggemheim museoa ikusatera. Balentziatik beste hiru ikasle, Hungriatik gaztelera ikasten zegoen beste bat, Pariseko bikote bat, Pragako beste neska bat, Etab. Zenbat esperientzia eta izaera ezbedin, bizi izan nituen, zenbat gauza ezberdin ikusi eta ikasi ahal izan ditudan besteen begien bitartez, Bilbotik, nire etxetik, irten behar barik.


Planeta Ikusezinean ikusi ezin izan nuena kontatuko dizuet

Planeta ikustezinetik itzuli nintzenean lagun eta ezagunei lehenengo eta, ondoren, jendarte osoari, bertan ikusi eta ikasitakoa kontatzen saiatu nintzen, baina ezin, ez ninduten sinetsi; niri, gezurrik inoiz esaten saiatzen ez den bati. Badago munduan jende mota ugari eta bakan batzuek soilik ikus lezakete planeta honetan nik ikusitakoa. Egia esan, gaur egun, nire lagunek ere sinetsi ez zuten bidai hau kontatzea zilegi kostatzen zait, beldur naiz zuek ere nire bizipenak ez sinestea. Beno, zuek, antza, pertsona burutsuak zarete eta jakingo duzue nire bidaia irakurtzen.


Planeta ikustezinean egon nintzenean denetarik ikusi ahal izan nuen, hasiera batean erreza ez bazen ere. Bertara heltzean dena zen ulertezina, beldurra ere igarri izan nuen, gauzak eta izakiak nire inguruan sumatzen eta antzematen nituen baina ikusi barik. Ondoren, gutxinaka-gutxinaka nire begien aurrean gauzak argitzen joan ziren. Izaki bitxiak ziren baina ezin izango nituzke definitu, denak komunikatzen ziren elkarren artean, laztantzen zuten elkar eta espezie berekoak zirela esango nukeen arren, momentu horretan ezin izango nuen ziurtatu. Hain ziren anitzak, hain ziren ezberdinak izaeraz, hain gorputz ezberdinak zituzten euren artean, non zaila egiten zitzaidan momentu horretan euren arruntasunaz eta edertasunaz ohartzea.


Baina ez ziren planetako biztanleak harritu ninduten gauza bakarra. Haiek bizi ziren etxe modukoak gardenak ziren, izaki horien gorputzak eta pentsamenduak bezala. Behin argi ikusten hasia, ezin nuen euren errealitatea ulergaitz moduan ulertu. Ezinezkoa zen, beraien pentsamendu gardenak ikusi bainitzakeen. Dena den ez da azaltzeko erreza.


Euren gorputzak, lantzean behin, formaz aldatzen zuten, bat batean, guztiz itxura aldaketa eta beste inork ikusi gabe gera ezin den horietakoa; baina, hala ere, hori ez zen bere harreman sozialak eteteko arrazoia, ez bere aldetik ez besteengatik ere. Ikusgarria zen bertako biztanleak aldaketak onartu eta ulertzeko zuten gaitasuna. Ni harritzen ninduen, ziurrenik, ni nentorren planetan norberaren itxura eta ohituretatik at zegoen baztertzeko zeukaten erraztasunagatik.


Horregatik itzuli nintzen nire jatorrizko planetara. Itzuli nintzen, bai, ikusitakoa azaltzeko asmoz, beste errealitate sozial bat posible zela ziurtatzeko, hezi eta izateko beste modu batzuk existitu zitezkeela erakusteko... Itzuli nintzen, hitz egin nuen eta bazterketa eta sinesgaiztasuna besterik ez nuen jaso. Itzuli nintzen, bai, baita aldegin ere... eta dagoeneko ez naiz itzuliko. Zin dagizuet.


Besarkada eta musu bero bat Ikustezinezko Planetatik.

2009/05/12

El Poder del Estado de Shock

Txipikon Herriko Borkanak ezagutu nituenekoa

Behin batean, Txipikon deituriko herrian aurkitu nuen nire burua, bertan dena zen berde eta urdin, gorri eta hori... Berdea zen belarra, urdinak zerua eta ibaiak, gorri osto eta adarrak, hori eguzki eta, gauez, izarrak. Benetako paradisoa nire lokartutako begientzat, gutxinaka- gutxinaka esnatzen zihoaztenak hainbeste koloreren aurrean.


Bidezidorretik pixkanaka ibiltzen nihoala lore more eta hori horiek usaintzen nituen bitartean, zehozer, nigatik hurbil mugitzen zela ohartu nintzen. Burua alde batera eta bestera biratu eta azkenean ikusi nituen errekaren bazterrean, zuhaitz biren alboan. Zer ziren ordea? Ez nuen aurretik inoiz horrelako ezer ikusi, animaliak ziruditen izaki horiek kolore arraroa zuten, zuhaitzen gerizpean urdinak zirela zirudien, baina bertatik aldendu eta uretara sartzean marroiak bihurtzen ziren eta irten eta sikatzean laranjak bilakatzen ziren. Zein animalia dotoreak! Baina kolorea ez zen harritu ninduen gauza bakarra, hiru begi, bi aho, lau sudur eta sei hanka zituzten. Zertarako demontre behar zituzten horren besteko gorputz atal?


Denbora ugari eman nuen haiek ikusten, geldoak ziren oso, ibili poliki egiten zuten, zuhaitzetara igo, motel ere bai; eta korrika egitea zer zen ez zekiten. Antza zenez ez zuten behar, bazirudien herri horretan ez zegoela korrika egin beharrik, bertan inork ez baitzen inoren etsai. Denak, animalia guztiak, eta baita jaten zituzten landareak ere, elkarrekin lan egiten zuten herri baketsua eta arazo gabea izan zedin.


Hilabeteak joan ahala ulertzen joan nintzen euren bizimodu eta giza antolamendua. Hasiera batean pentsatu nuenaren aurka, oso gizarte antolamendu konplexua eta interesgarria zuen herri hark. Bertan konturatu nintzen edozeinek agindu edo edo agindua izan daitekeela, ezin errazagoa dela herri bat zapaldua mantentzea, inuxentea zela oso demokraziaren izenean egiten ziren jendarte antolaketa konplexuak zirela pentsatzea. Hitz eginez arazoak konpontzen zituzten herria, hori bai zela antolaketa modu zaila, eta motela bazen ere, eraginkorra, bertan ez baitzegoen kalteturik modu justuan konponbidea aurkitzen ez zuena.

2009/05/07

Inurritegia maite zuela esaten zuen elefantea

Bazen behin Asiako herrialde txiki bateko lautada batean bizi zen Pot izenenko elefante erraldoi bat, handia bezain alferra zena. Poti azal gabeko fruitu lehorrak eta zuhaitzetako adar goreneko osto berde samurrak jatea gustatzen zitzaion. Bina gure Potek bazuen horiek jan ahal izateko eragozpen handi bat: bere alferkeria.

Egun batean, Pot errekaren ondoan etzanda zegoelarik bere aldamenetik izaki txikiz osatutako ilera bat lasterka, ilara autsi gabe, handik hona eta hemendik hara ibiltzen zirela ohartu zen. Harriturik begira gelditu zitzaien: “Hara! Hain arin eta era ordenatuan mugitzen diren intsektutsuok janaria daramate euren gotorlekura” eta idei horretan pentsatzen gelditu zen lo egitera joan zen arte.

Hurrengo egunean Potek ondotik zebilen hartz bat ikusi eta inurrien etxera joateko eta horietako batzuk jateko eskatu zion, nahiz eta bazekien hartzek ez zituztela inurriak jaten. Baina, hala ere, Potek, mehatsupean izan bazen ere, hartza haraino joatea eta inurritegia suntsitu ahala inurriak dastatzea lortu zuen. Hartzari inurrien saporea gustatu zitzaion nonbait zeren orduak eman zituen jardunean. Bitartean, Pot lurrean etzanda, zuhaitz baten gerizpean, hurrunetik bera sortutako ikuskisuna begiratzen zuen. Hartza, asetu zenean erreka ondora joan zen siesta botatzera, pot bitartean, inurritegitik pasatu zen paseoan ibiliko balitz moduan. Ondotik pasatzean inurrien asanbladako batek Pot deitu zuen eta mesedez laguntzeko eskatu zion, hartz gaizto horretatik babesteko. Hasiera batean ezetza eman zien, baina inurriek babesaren truke “nahi zuena” emango ziotela esan zioten eta, orduan, Potek bera egunero elikatzen bazuten babestuko zituela esan zien.

Momentu horretatik aurrera, inuriek Poten gose asegaitza asetzeko lan egin behar izan zuten gau eta egun, bera aginduriko osto samurrak eta azal gabeko fruitu lehorrak lortu ahal izateko. Hartzak, inurrien saporea frogatu zuenetik besterik jan nahi ez zuenez, lantzean behin inurritegitik pasatzen zen Potek ez ikusiarena egiten zuen bitartean. Eta horrela inurriek Poten babesaren beharrean ikusten zuten euren burua, lana ezin utzirik. Harrezkerostik, hartza pozik bizi da eta bertan jarraitzen duen Pot-ere.

2009/05/05

¿Pero qué les has hecho?

Es una gran pregunta cuando no entiendes la reacción de unas personas a las que conoces mejor que a quién formulas la pregunta. Es una curiosa pregunta cuando la recibes de alguien de mayor de edad y con, por supuesto, más experiencia laboral que tú. Pero, es realmente una pregunta gratificante cuando el tono de la pregunta y la coletilla "para que aunque te fueras de clase estuvieran tan callados; porque en esta clase tienes unos cuantos que son de traca". Ahí, en ese momento es cuanto te sientes enchida de orgullo de tu sistema de trabajo, de tus ideologías, tus pensmientos, reflexiones y procedimientos (puesta en práctica de esas reflexiones).
Hoy me lo han preguntado, no ha sido la primera vez, pero me ha hecho la misma o más ilusión que las que me lo hubieran podido preguntar anteriormente...
No, realmente no es una reflexión, ni es nada. Pero lo es todo cuando se recuerda. Supongo que por eso me apetecía escribirlo.

Eperra (Anje Duhalde)

2009/05/03

Iledunen Herrialdera heldu nintzenekoa

Egun batean, euria barra-barra ari zuen batean, paseotxo bat ematera joan nintzen nire motorrarekin. Egun batzuk opor nituen eta ez kotxeak ezta gurdiak ere ibiltzen ez ziren errepideetatik itzuli bat egitea pentsatu nuen. Naturaren soinua eta usaina, berde, marroi eta gorrizkak paisaian eta poliki poliki aurrera zihoan motorra hankartean. Euria ezin zuen horrelako bidai bat izorratu.


Kilometroak egin ahala gosea eta nekea igertzen hasi nintzen eta horrek gelditzeko eta bazkaltzeko leku bat bilatzea eskatzen zuen. Bide beretik jarraituz herrixka txiki batera heldu nintzen, ain erne nengoen ostatu baten bila, non herrixkaren izena begiratzeko aukera galdu nuen; baina bazeukan berezitasun bat herri hark. Bertako gizonezkoak ile luzea zuten gorputz osoan zehar, ile luze eta orraztu gabeak; ez zuten arroparik erabiltzen gorputzeko ileekin berotasun nahikoa zuten eta. Bestalde, emakumezkoak ederrak ziren, ile orraztua, bikainak, aurpegiz ezin politagoak eta gorputz lirainekoak.


Ostatura heltzean motorra ate ondoan utzi eta bertako jendea goitik-behera begiratzen ninduen bitartean barnera jo nuen. Ostatuan ez zegoen ez mahai ez aulkirik, lasto gainean eserita bazkaltzen zuten denak borobil bat osatuz eta elkarren artean hitz eginez. Beraz, nire indabak eta ahuntz errea eskatu eta borobilaren parte izatera pasa nintzen. Aldamenekoarekin hitz egiten saiatu nintzen euren artean euskaraz egiten zutela ohartu nintzelako, euskara bitxia, aintzinekoa izango balitz modukoa; baina euskara.


Bazkaltzen bukatu nuenean tabernariari ordaintzera joan nintzaion eta berarekin gertatutakoaz hitz egiteko aprobetzatu nuen. Denbora eman zuen egoera leunki azaldu nahian. Eurentzat oso itxusia omen nintzen, gorputza artifizialki arropaz estalia eta bizarra are modu bitxi eta artifizialagoan moztua. Esan zidanez ain artifiziala zen pertsonarekin hitz egitea ez zen gauza egokia euren kode moralaren barnean. Gainera, ile gabeko gorputza zurizka, argala eta, antzaz, ahularekin; ikuspenerako desatzegina omen nintzen. Guzti hau azaltzen bukatu zuenerako gaua zen eta ainbat garagardo edanak genituen; hau dela eta, motorra hartu ez nezan bere etxera lo egitera gonbidatu ninduen. Hurrengo egunean, esne eraitz berria gosaltzen genuen bitartean, ostatua ireki behar etzuela esan zidan eta nirekin Bilbora itzultzeko gonbitea luzatu nion. Herritik, aurretik, inoiz ez zela irten eta, hasieran, konbentzitzea kostatu zitzaidan; baina, azkenik, kaskoa jantzi eta nirekin batera etortzea lortu nuen.


Behin Bilbora helduta, aurkitu genuen lehenengo tabernara sartu ginen pote batzuk hartzera, Someran zehar gora eta behera ibili ginen poteak hartuz eta gure artean zein aldamenekoekin hitz egiten. Ordu batzuk pasa eta gero, bat-batean, elkarrizketa moztu eta poteoa hasi ginenetik denok ari zirela berari begira komentatu zidan, eta hala zen, bere itxuragatik ziurrenik jendeak begiratzen zuen bertakoa ez zelakoan eta euskaraz jardun eta poteak hartuaz batera, ingurukoak, berarekin hitz egitera ausartzen joan ziren baina mesfidantzaz begiratzen zuten nonbait. Momentu horretan, hala uste dut behintzat, konturatu zen aurreko egunean ni bere herrian egonda bizi izan nuen egoera tamalgarria eta deserosoaz. Konturatu zen hizkuntza eta izaerak elkartu gintuena zela, eta gu bion artean lortu genuena besteei ere ikusten irakatzi behar zitzaiela, kanpo itxurak itxurakeriak egiteko balio badu ere, eta pertsonaren informazioa eman badaikegu ere, den dena ez zaiola itxurari lotu behar, baizik eta pertsona horrekin denbora ematean eta elkarrekin egonda bizitakoak sortzen dizkigun sentimenduak baloratu eta, orduan, osatu dezakegula horrenganako iritzi zehatza.


Egun horretatik aurrera, askotan egon gara elkarrekin, bai Iletsuen herrian baita Bilbo hirian ere, eta izan dira ere elkarrekin egindako estranjerialdeko bidaiak ere, egindako laguntasunak inolako lurtasun edota beste inolako mugarik ezin baititu eduki.

2009/05/01

El Puzzle Incompleto


En un país de 15.000 habitantes llamado Puzzlitropía, vivían una serie de minúsculas seres que pasaban el día hablando entre ellas y abrazándose. En este país no importaba que cada ser fuera diferente a las de su alrededor: cada una tenía diferente forma, diferente color y pertenecían a diferente zona geográfica. Sin embargo, eso no les impedía tratar de juntarse charlar y ofrecerse abrazos.

Estas minúsculas seres poseían una gran percha para la estatura que tenían y siempre lograban que lo que les cubriese les sentase bien. Esto y su forma de ser afable y tranquila, facilitaba que tuvieran ganas de abrazarse y se sintieran cómodas las unas con las otras.

Pasaba el tiempo en Puzzlitropía y, pronto, habría de llegar el crudo invierno. En esta época los labios de las piezas que conformaban el país de puzzlitropía solían sentir con mayor intensidad los abrazos y los labios de sus cohabitantes, fundiéndose en prolongados y tiernos besos que unían, más si cabía, a esas pequeñas criaturas.

A medida que el frio hacía mella en sus delgados cuerpos y un gélido viento rodeaba sus vidas, las habitantes de Puzzlitropía se unían para sentir el calor de sus cuerpos y combatir, así, el frio. El tiempo avanzaba y Eolo soplaba y soplaba mientras, las diminutas y afables piezas, se buscaban y abrazaban. Y abrazándose-abrazándose fueron conformando un caluroso mosaico de abrazos en el que se sentían seguras y queridas.

Sin embargo, cuando creían haber completado entre todas el puzzle que les permitiría pasar el crudo invierno refugiadas entre abrazos, observaron que en la parte del centro, ligéramente a la derecha, donde debía figurar un cuervo, resultó faltar esa pieza...

La pieza que faltaba para poder completar el puzzle era una retorcida pieza, egoista como pocas, solitaria y apática como ninguna. Esta pieza había buscado cobijo en una cueva cercana en la que, con una pequeña hoguera, se había refugiado y, desde la cual, podía observar al resto en su incompleto mosaico. Mientras se alimentaba y guarecía con el solitario calor de la hoguera, veía al resto, que pese a la gratificante sensación de cariño común y el calor de su contacto, parecían no poder vencer al frio invierno, por lo que perecerían en el intento de crear una bonita Puzzlitropía.

Mientras, el oscuro y solitario cuervo, con la única compañía de su segura hoguera sobrevivió al invierno y logró llegar a la primavera. Pero esa primavera no era como las demás; no había animales porque, a sus ojos, habían perecido, no había cascadas pues se habían congelado irremediablemente; ni quedaba vegetación por su errada decisión. Él no había muerto, sin embago su egoismo le había condenado a una segura y solitaria vida en la caverna de la entrada sellada; sin abrazos, sin sonrisas, sin nada que podría ser considerado interesante que ser vivido. Se hallaba encerrado en la caverna de la soledad por siempre jamas.

De pronto, un trino avisó a sus vecinos, resultó ser un petirrojo cantarín que a última hora, de otro país cercano se vino, completando así un puzzle que, por fín, tendría sentido. El xirri añadido por Txatxan Gorri dio nueva vida a las piezas de puzzlitopía, creando así un nuevo mundo que llamaron Xirría.